domingo, 8 de agosto de 2010

Premio Nacional de Medicina hace defensa de la salud pública

Premio Nacional de Medicina hace defensa de la salud pública

Al recibir el galardón, el Dr. Rodolfo Armas Merino afirmó que los hospitales públicos merecen nuestro reconocimiento y apoyo, considerando sus difíciles condiciones de funcionamiento actual.


La música de Juan Sebastián Bach interpretada en violín y piano dio la bienvenida a los invitados a la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Medicina 2010 al Dr. Rodolfo Armas Merino.

Al máximo de su capacidad se encontraba el Salón de Honor del Instituto de Chile, céntrica sede que alberga a la Academia de Medicina que desde 2001 concede este galardón que según su normativa "debe recaer en un médico que haya sobresalido entre sus pares en el área de la clínica o de la salud pública y que, además haya tenido un rol destacado en la docencia universitaria, la administración académica o la investigación".

Junto a su esposa, familiares y amigos, el Dr. Armas Merino llegó a recibir el premio, en un acto solemne encabezado por el Dr. Alejandro Goic, presidente de la Academia de Medicina, el Dr. Pablo Rodríguez, presidente del Colegio Médico, el Dr. Andrés Herleein, presidente de la Asociación de Sociedades Científicas-Médicas de Chile y Dr. Luis Maldonado, presidente de la Asociación de Facultades de Medicina de Chile.

En primer lugar, el Dr. Goic se refirió al origen y fundamentos del Premio Nacional de Medicina, señalando que entre los atributos que deben tener los candidatos está la excelencia profesional y académica reconocida por sus pares, la contribución al desarrollo de la educación médica y de los aspectos humanísticos de la medicina, la contribución al progreso de las diferentes especialidades de la medicina, de la salud pública y al progreso del gremio médico.

Se considera importante que el postulante haya tenido cargos directivos en las instituciones gremiales médicas, participación en actividades gremiales significativas y en la dirección de revistas del gremio médico.

La Dra. Ximena Morales, de la Unidad de Gastroenterología del hospital San Juan de Dios, hizo una completa reseña del Dr. Armas Merino y profundizó en sus cualidades y méritos profesionales.

Recordó que el Dr. Armas Merino estudió medicina en el hospital del Salvador, cátedra del prestigioso médico Hernán Alesandri, también maestro de la medicina chilena, realizando posteriormente su internado en el hospital San Juan de Dios en 1959, lugar en el que permanece trabajando hasta ahora. Realiza su especialización de medicina interna en ese mismo centro asistencial y en 1966 se traslada a Inglaterra.

El gran legado del Dr. Armas Merino son las incontables generaciones de profesionales de la medicina interna y la gastroenterología, su participación en la fundación de nuevas instituciones como la Comisión Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas, CONACEM, que presidió entre 1987 y 1994, la Asociación de Sociedades Científicas (ASOCIMED) y el Fondo de Investigación en Salud que encabeza hasta hoy.

"Admiramos su capacidad de trabajo, con una maravillosa relación médico-paciente y con nuestro personal, con un humor fino y permanente que le permite cerrar agotadoras jornadas y amenizar discusiones clínicas y continuar sirviendo a la medicina y al país", expresó la Dra. Patricia Morales.

Al momento de agradecer la obtención de este premio, el Dr. Armas Merino, reflexionó sobre la salud pública de los últimos 50 años, destacando sus logros y avances, incluidos sus excelentes indicadores sanitarios. "Es un honor y orgullo haber servido como médico y funcionario en el sistema de salud público y en la Universidad de Chile y haber enseñado por años a los médicos el amor por el trabajo en los hospitales públicos".

Sostuvo que en los hospitales públicos se entrega atención médica a 3 de cada 4 chilenos y particularmente a los chilenos más pobres, más desvalidos y vulnerables. "Estos hospitales son además centros de enseñanza y aprendizaje donde se vive la relación maestro-discípulo".

Por lo anterior, "los hospitales merecen nuestro reconocimiento y nuestro apoyo (…) No puede ser normal que estos establecimientos tengan una deuda gigante que amenaza la atención de los pacientes. No puede ser normal que conseguir una cama de hospitalización se convierta en una batalla diaria para alguien que lo necesita con urgencia. No puede ser normal que haya listas de espera interminables para realizar exámenes y cirugías".

El Dr. Rodolfo Armas Merino dedicó el premio a mucha gente, "porque nada se hace solo" reiteró en numerosas oportunidades y agradeció a muchos profesionales con los cuales ha compartido en su vida profesional, como así mismo el permanente apoyo de su familia.

Por su parte, el presidente de la Orden, Dr. Pablo Rodríguez señaló que las palabras vertidas por el profesor Armas Merino sobre la situación actual de los hospitales públicos tienen el valor de pertenecer a un destacado médico que durante 50 años ha vivido y conocido esta realidad.

Destacó que haya señalado que el trabajo en equipo es fundamental para desarrollar e impulsar grandes obras, porque "todas las grandes obras se realizan colectivamente y enriquecen la actividad que desarrollamos".

A la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Medicina 2010 también asistieron, el presidente del Instituto de Chile, José Luis Cea, el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, el rector de la Pontificia Universidad Católica, Dr. Ignacio Sánchez, el secretario general del Instituto de Chile, la decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y miembro del jurado, Dra. Cecilia Sepúlveda, los decanos de las Facultades de Medicina de las universidades de Los Andes, Dr. Rogelio Altuzarra, del Desarrollo, Dr. Pablo Vial, Diego Portales, Dra. Patricia Muñoz, presidentes de sociedades científicas miembros del jurado, Dr. David Rojas, de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, el Dr. Alfredo Velasco, de Urología, el Dr. Luis Martínez, de Obstetricia y Ginecología, entre otras autoridades.