miércoles, 24 de junio de 2009

Síndrome de Burn-Out: Alta prevalencia entre profesionales de la salud

r. Ricardo García Sepúlveda
Psiquiatra, Clínica Las Condes
Síndrome de Burn-Out: Alta prevalencia entre profesionales de la salud

En la mayoría de los casos, ni los afectados, ni su entorno reconocen esta situación como un problema de salud. Es decir, no hay conciencia de la existencia de un problema.
Una medición realizada en el Hospital Roberto del Río, (n: 250), incluyendo pediatras, becados, enfermeras, kinesiólogos, tecnólogos médicos, nutricionistas y técnicos paramédicos llegó a altas cifras: 31% con el síndrome de burn-out establecido, 38% proclive a desarrollarlo.

El agotamiento emocional en este síndrome se manifiesta por pérdida de interés, sentirse sobrepasado por el trabajo, desapego afectivo, actitud negativa hacia los demás. Sentimientos de incompetencia personal, desvalorización del propio trabajo, estados de ánimo negativos, insatisfacción en el trabajo, dificultades en las relaciones interpersonales, familiares, problemas de insomnio, consumo de alcohol y/o drogas.

El síndrome de burn-out se desarrolla en etapas progresivas: en la primera etapa hay cansancio emocional, tedio y disgusto frente a tareas habituales e insatisfacción. En esta etapa hay intentos activos, pero inefectivos de introducir cambios. En una segunda etapa se desarrolla despersonalización, hostilidad, pérdida de la empatía. En una tercera etapa, se produce la sensación de inutilidad de cualquier intento por cambiar la situación.

Existen factores de riesgo personales y laborales asociados a su desarrollo. Entre los factores personales destacan: autoexigencia, perfeccionismo, desbalance entre trabajo, familia y desarrollo personal. Dentro de los factores laborales aparecen: tratar con personas sufrientes, alta carga laboral, prolongada extensión de jornada laboral, conflictos con el grupo de trabajo, amenaza de denuncia de mala práctica.

Las investigaciones coinciden que es esencial la prevención del burn-out. Para ello es fundamental identificar los síntomas de agotamiento emocional en un momento inicial y desarrollar factores protectores: reconocer el problema y desarrollar una disposición activa de enfrentamiento, realizar una planificación estratégica para solucionar los problemas, vida familiar y de pareja estable, disponer de tiempo libre y desarrollar hobbies diversos, mantener una red social, ordenar el tiempo laboral, disponer de una agenda organizada, mantener estilo de vida saludable, especialmente en patrón de sueño, alimentación sana y ejercicio.