jueves, 12 de abril de 2012

¡¡URGENCIA PÚBLICA!!

¡¡URGENCIA PÚBLICA!!

Los médicos del Hospital de Urgencias Asistencia Pública, (Posta Central) mediante el presente documento denuncia y reclama ante las autoridades y ante sus usuarios, los pacientes, las severas condiciones de falencias en que se desempeña la atención de las urgencias en la población que tiene a su cargo, problemas que han existido por largo tiempo, pero que al ir incrementado y profundizando han sobrepasado la capacidad de tolerancia y han remecido la conciencia ética de los profesionales que allí laboramos al tener que prestar nuestros servicios en condiciones de riesgo e inequidad, tanto para la salud de los pacientes como para la buena práctica de la profesión médica en urgencias.

En defensa de la vida, salud y dignidad de los pacientes y sus familiares, y de nuestro prestigio profesional y humano, hemos acordado denunciar y no aceptar en adelante las siguientes situaciones indignantes:
NO MÁS PACIENTES HOSPITALIZADOS EN CAMILLAS (o en pasillos):Ésta situación que se ha hecho endémica en nuestro centro y también en otros de la capital, cambió los hospitalizados que antes llenaban pasillos, ocupando las camillas destinadas a la consulta de los pacientes, quedando en ésta situación hasta por varios días antes de poder acceder a una cama como tal, mientras se le presta un atención simulando estar en una sala, recibiendo tratamientos endovenosos complejos e incluso asistencia ventilatoria.
Ésta situación impresentable, ha ido progresando hasta tener turnos que se entregan con entre 20 y 35 pacientes hospitalizados en camillas, lo que limita o anula la posibilidad de atender a los pacientes que están en las salas de espera, esperando largas horas ser vistos por el médico.
Esta vergonzosa situación no debe ser aceptada ni por los pacientes ni por lo médicos que los atienden. Una vez decidida la hospitalización por la gravedad de su diagnóstico, el paciente y sus familiares tienen derecho a exigir una cama, algo que parece obvio, básico y esencial.

NO MÁS FALTA DE ESPECIALISTAS:Tanto la recepción de los pacientes, su estudio y resolución de su patología requiere el concurso de especialistas, que en nuestro centro han ido disminuyendo, por la migración de estos al sistema privado y por la falta de incentivos laborales para atraerlos y retenerlos. Es frecuente que el equipo de especialistas de turno esté incompleto, y no se disponga de neurocirujano o traumatólogo, cuyas acciones no pueden ser suplidas por otros especialistas o médicos generales. Los especialistas no son reemplazados rutinariamente en sus licencias, permisos y vacaciones. Los médicos tratantes no cuentan con apoyo diagnóstico adecuado al no contar con radiólogos permanentemente (ni siquiera diurnos), y los exámenes no se informan y la ecografías no se realizan.
Una vez en sala, se requiere actuación de subespecialidades quirúrgicas, que tienen escasas horas, o inexistentes, por lo que los pacientes deben ser derivados a otros centros.
En salas de pacientes críticos (UCI, UTI), faltan médicos intensivistas, que manejen complejos casos, muchas veces quedando a cargo exclusivamente de médicos en formación.
La falta de anestesistas, impide ocupar todos los pabellones que sean necesarios.
Ésta situación se ha vuelto crítica y sentimos que el paciente tiene derecho a ser atendido por un profesional idóneo de acuerdo a su patología y en el momento oportuno, sin demoras y traslados que arriesguen su integridad, y empeoren el pronóstico de su patología de base. Por su parte el médico tratante también tiene derecho a recibir el apoyo diagnóstico y recurrir a los interconsultores que sean necesarios, para asegurar la calidad y seguridad de su servicio.


NO MÁS DEMORAS EN LA RESOLUCIÓN DE LAS PATOLOGÍAS URGENTES:Cuando la enfermedad de urgencia o accidente requiera una intervención quirúrgica o un procedimiento este debiera resolverse en un plazo razonablemente rápido.
En la actualidad algunas operaciones son postergadas varios días o semanas en espera de un cupo en pabellón, creandose una suerte de lista de espera provisoria por antigüedad frente a la misma patología urgente. Esto sucede porque hay poca oferta de pabellones , equipamiento, anestesistas y demás personal de apoyo.
Al haber demora en estudiar los pacientes con patología médica y retraso en la resolución quirúrgica los pacientes ocupan camas más días de lo necesario, originándose el atochadero que nos lleva al primero de los puntos denunciados (pacientes en camilla), cerrando el circulo vicioso de la mala atención en los servicios de urgencia.
El paciente y sus familiares tiene derecho a exigir que su enfermedad urgente sea atendida o intervenida en un plazo razonable.


Miremos la salud de urgencia con la empatía necesaria, desde el punto de vista de los pacientes y sus familiares, cuando uno mismo o un familiar cercano enferma súbitamente o se accidenta, solo se desea ser atendido prontamente, ser hospitalizado en una cama, ser visto por un especialista y que su problema sea resuelto en el menor plazo posible. ¿es ésta exigencia descabellada o inoportuna?, apenas corresponden a derechos humanos básicos, por lo demás ya garantizados en nuestra constitución (“libre e igualitario acceso a la acciones de salud”)
No nos engañemos, ésta es otra cara más de la inequidad del sistema, y por cierto la más dolorosa y vergonzosa de todas, a saber que en nuestro país alguien con recursos tiene más posibilidades de sobrevivir a una urgencia o accidente, que aquellos económicamente más vulnerables. En las clínicas privadas no lo hospitalizan a usted en camilla, no le dirán que no tienen un especialista idóneo que vea su problema (si no lo tienen de residencia, llamarán rápidamente uno. ¡La falta de especialistas es del sistema público, no en el privado!), y jamás se excusarán que no pueden operarlo por que no tienen pabellón, equipamiento o personal.
Si los propios pacientes no reconocen y reclaman sus derechos por su desconocimiento y/o por su posición desvalida, seremos los médicos, los que alzaremos la voz por ellos, pues no queremos ser indolentes ni indulgentes, y a la final cómplices, frente a un sistema de atención de urgencia deficitario que produce dolor, secuelas y muertes evitables.


AMAP, ASOCIACIÓN DE MÉDICOS ASISTENCIA PÚBLICA