domingo, 14 de diciembre de 2008

COMISIÓN DE SALUD.LUNES 11 DE AGOSTO DE 2008

COMISIÓN DE SALUD.
52° PERIODO LEGISLATIVO.
356ª LEGISLATURA
SESIÓN 112ª., EN COMITÉ, CELEBRADA EN LUNES 11 DE AGOSTO DE 2008, DE 11:10 A 12:15 HORAS.

SUMA.

- Se recibió al doctor Leonardo Ristori, con objeto de conocer su opinión respecto del funcionamiento de la atención de urgencia en el sistema público de salud, en el marco del mandato otorgado por la Sala a esta instancia para que se constituya en Comisión Investigadora, con el propósito de reunir antecedentes y establecer las causas que han originado la crisis hospitalaria (oficio N° 7408, de 17 de abril del año en curso).

- Se inició la sesión a las 11:10 horas.

ASISTENCIA.

Presidió el Diputado señor Lobos Krause, don Juan.

Asistieron los siguientes señores Diputados integrantes de la Comisión: Accorsi Opazo, don Enrique, en reemplazo de Núñez Lozano, don Marco Antonio; Girardi Briere, don Guido; Melero Abaroa, don Patricio; Rossi Ciocca, don Fulvio; Sepúlveda Hermosilla, don Roberto, y Silber Romo, don Gabriel.

Concurrió, asimismo, el doctor Leonardo Ristori Hernández.

Actuó, en calidad de Secretaria de la Comisión, doña Ana María Skoknic Defilippis y, como abogada ayudante, la señora Ximena Inostroza Dragicevic.

ACTAS.

No hubo actas a disposición.

CUENTA.

Se dio cuenta de una nota de la bancada del Partido Por la Democracia, mediante la cual se comunica el reemplazo, por esta sesión, del Diputado señor Núñez por el Diputado señor Accorsi.
ORDEN DEL DÍA.

Durante esta sesión, la Comisión se abocó al mandato otorgado por la Sala a esta instancia para que se constituya en Comisión Investigadora, con el propósito de reunir antecedentes y establecer las causas que han originado la crisis hospitalaria.

Para estos efectos, escuchó la exposición del doctor Ristori, quien se refirió al funcionamiento de la atención de urgencia en el sistema público de salud.

Las intervenciones de los señores Diputados y de la Ministra de Salud constan en un registro de audio, en conformidad con lo dispuesto en el inciso primero del artículo 249 del Reglamento de la Corporación, y en la versión taquigráfica elaborada por la Redacción de Sesiones, que se ha anexado al acta como parte integrante de la misma, en virtud del asentimiento tácito de los miembros de la Comisión.

- Se levantó la sesión a las 12:15 horas.




JUAN LOBOS KRAUSE,
Presidente de la Comisión.








ANA MARÍA SKOKNIC DEFILIPPIS,
Abogada Secretaria de la Comisión.

















COMISIÓN INVESTIGADORA SOBRE CRISIS HOSPITALARIA

Sesión 112ª, celebrada en lunes 11 de agosto de 2008,
de 11.10 a 12.15 horas.

VERSIÓN TAQUIGRÁFICA

Preside el diputado señor Juan Lobos.
Asisten los diputados señores Enrique Accorsi, Guido Girardi, Patricio Melero, Fulvio Rossi, Roberto Sepúlveda y Gabriel Silber.
Concurre como invitado el señor Leonardo Ristori Hernández, jefe del Servicio de Urgencia de la Clínica Indisa.

TEXTO DEL DEBATE

El señor LOBOS (Presidente).- En el nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión.
La señora Secretaria va a dar lectura a la Cuenta.
La señora SKOKNIC, doña Ana María (Secretaria).- Señor Presidente, no hay Cuenta.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado Roberto Sepúlveda.
El señor SEPÚLVEDA.- Señor Presidente, si bien no hay Cuenta, quiero preguntar a la señora Secretaria si recibimos respuesta de parte de la Contraloría General de la República de los oficios que la Comisión -a petición del diputado que habla- solicitó, y que dicen relación con la licitación de Arica y los sumarios que ha efectuado dicho organismo y el ministerio.
La señora SKOKNIC, doña Ana María (Secretaria).- Señor Presidente, para la Cuenta de mañana llegó un oficio de la Contraloría General de la República respecto del pronunciamiento sobre el grado de cumplimiento, por parte de la autoridad sanitaria, de la obligación legal que exige que el 80 por ciento de los funcionarios sean titulares de planta y el 20 a contrata.
El señor LOBOS (Presidente).- Corresponde recibir al doctor Leonardo Ristori, quien expondrá sobre urgencias.
Se suspende la sesión para que pueda ingresar nuestro invitado.

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-Transcurrido el tiempo de suspensión:

El señor LOBOS (Presidente).- Continúa la sesión.
En nombre de la Comisión, le doy la bienvenida.
Nuestro invitado debe ser quien más conoce de los sistemas de urgencia en Chile. Por eso, es importante conocer su opinión sobre el tema.
Después de la exposición habrá una ronda de preguntas de los señores diputados.
Tiene la palabra el doctor Leonardo Ristori.
El señor RISTORI.- Señor Presidente, agradezco la invitación.
El tema que tratamos es bastante conocido por todos, especialmente de quienes son médicos.
A la fecha no me encuentro totalmente desvinculado del sistema público. Sigo siendo funcionario de la Asistencia Pública y asisto todas las mañanas, lo cual me llena de orgullo.
Conforme a mi experiencia, expondré acerca del funcionamiento de la atención pública de urgencia de adultos de la Región Metropolitana, que vive las situaciones más complicadas y que aparecen con mayor frecuencia en la prensa.
Es una mirada a lo largo de 35 años, desde el Servicio de Urgencia del Hospital de Urgencia de la Asistencia Pública y, más tarde, desde la dirección, tanto del HUAP, como del SAMU de la Región Metropolitana.
Durante la década del 70 y hasta la mitad de la del 80, cuando mi cargo en el HUAP era ayudante segundo del turno, con frecuencia atendíamos a más de mil pacientes en 24 horas. Y alguna vez llegamos a los 2.200 enfermos, cosa que fue celebrada.
En ocasiones había espera, pero se reducía muchas veces a los cambios de turno o a la llegada de algún paciente particularmente grave. La mayoría de los enfermos se atendía entre los primeros cinco o diez minutos desde que llegaba. Por lo tanto, no se veía atochamiento.
Ocasionalmente encontrábamos pacientes en los pasillos de servicios. Estoy hablando del hospital de urgencia y sus 260 camas.
Desde el inicio de la década del 90 se produce un quiebre en la curva de ascenso de las consultas de urgencia, debido a la aparición de los SAPU. Desde allí, nunca más sobrepasamos la cifra de 600 atenciones diarias. Ese fue un aporte del sistema de atención periférica de urgencia que vale la pena destacar.
En cambio, lo que no se modificó fue el número de hospitalizaciones, una función que al SAPU no le corresponde. Por lo demás, dado el nivel de complejidad asignado a ellos, continuaban derivando al servicio de urgencia, por lo que siguió aumentando el número.
Las curvas que se aprecian en la figura expuesta son las de atenciones de urgencias médica y dental, que tiene otro movimiento. La línea está puesta en 1990, y como pueden ver fue subiendo progresivamente la atención de urgencia hasta ese año, donde se produce un brusco descenso en la medida en que van apareciendo más SAPU. Luego aumentan un poco, pero posteriormente bajan definitivamente y nunca más sobrepasamos las 600 atenciones diarias.
Simultáneamente, asistimos a una variación importante del perfil demográfico de la población. Las expectativas de vida aumentaron en forma explosiva -siempre aprendí que los cambios demográficos involucraban a muchas generaciones; sin embargo, sin ser demasiado viejo me ha tocado vivir eso-, con un aumento de la edad promedio y una baja importante de la natalidad.
La curva que se aprecia en la diapositiva la deben conocer. Es la estructura etaria de la población en 1950. En la base está la inmensa cantidad de niños de entre cero y cuatro años, en amarillo las mujeres y en azul los hombres. Hay una pequeña cantidad de gente anciana.
El señor MELERO.- ¿Cuál era la sobrevida en 1950?
El señor RISTORI.- De 55 años las mujeres y 55 los hombres. Lo que nos da lo que allí aparece.
Luego, en 2005, se nota hasta el rango de los 14 años el impacto que ha tenido la baja en la natalidad y la cantidad significativa de pacientes mayores de 65 años, especialmente mujeres. Hoy las expectativas de vida superan fácilmente los 70 años, y en las mujeres más.
El resultado de todo eso es un logro de salud, entre otras cosas. Pero es una población envejecida, que tiene múltiples patologías degenerativas y a la que, además, damos la oportunidad de descompensarse muchas veces, convirtiéndose no sólo en consultas de urgencia, sino que en la principal causa de egresos hospitalarios.
Una persona que antes tenía un infarto hoy puede tener dos o tres, y con insuficiencia renal se puede descompensar muchas veces y tener hasta seis o siete consultas en el año, lo mismo que en el caso de diabetes descompensada, que puede ingresar cuatro o cinco veces a los servicios de urgencia en un año.
Por lo tanto, la población tiene la oportunidad de hospitalizarse varias veces –justamente porque sobreviven- y dada la multifactorialidad de las enfermedades las estadías son más prolongadas. Por lo demás, la gente espera de eso más estudios y compensación.
El resultado de ello se observa en varios aspectos: menos consultas en los servicios de urgencia, pero más hospitalizaciones; menos consultas porque están actuando los SAPU, más hospitalizaciones porque los SAPU no dan cuenta de los enfermos que se deben hospitalizar; más edad en los hospitalizados, más días de estadía, mayor costo por egreso de cada paciente y menos disponibilidad de camas.
En esa época las hospitalizaciones en los pasillos se convirtieron en un espectáculo común de todos los días, lo que generaba un gran descontento del personal y del propio paciente y su familia. Por eso se hizo una gestión de eliminación administrativa -por la vía de prohibirlos-, con lo cual la hospitalización se cambió de los pasillos a los boxes de atención de urgencia.
Ahora, la no disponibilidad de boxes para atender a las personas llevó a la espera de horas para ser atendido -dada la mayor cantidad ocupada con gente que está siendo atendida- y la congestión que se vive actualmente en los servicios de urgencia, al menos, en la Región Metropolitana; pero, insisto, es en el ámbito de los adultos.
Por lo tanto, a mi modo de ver, se podría afirmar que la actual congestión del servicio de urgencia tiene su origen en la falta de camas disponibles para hospitalizar a pacientes adultos mayores en los servicios de medicina. A esta situación se llegó por el cambio significativo en el perfil demográfico de la población, cambio que no fue enfrentado en su momento con el sistema SAPU, puesto que no estaba destinado a hospitalizar pacientes.
En este escenario un aumento del número de SAPU para brindar atención de urgencia hará que haya menos gente esperando por la atención, lo cual sin duda es bueno. Además, la gente recibe mayoritariamente una atención adecuada y mucho más cerca de su domicilio, sin embargo, no solucionará el fenómeno de los pacientes hospitalizados en los boxes y, asimismo, tampoco lo hará respecto del proceso de espera para ser atendido.
Existen otros fenómenos hospitalarios provocados por la demografía y el mercado.
En primer lugar, en el ámbito demográfico, la disminución de los partos ha dado como resultado la menor ocupación de camas de maternidad.
En segundo lugar, padecemos de una ausencia crítica respecto de algunas especialidades médicas, por ejemplo, médicos anestesistas, médicos emergencistas y médicos intensivistas, como así también de técnicos paramédicos. En forma muy especial menciono la actual carencia de enfermeras, lo que complica de manera importante el esfuerzo que hace el ministerio para poner en funcionamiento nuevas dependencias.
Respecto de la carencia de camas debo decir que para hospitalizar adultos, sí las hay, prefiero mantenerlo como una interrogante por lo que mencionaré a continuación. Las camas son necesarias para hospitalizar a adultos en urgencia, sin embargo, lo son con mayor razón para hospitalizar a adultos con urgencias de medicina interna.
La carencia de camas para hospitalizar pacientes de urgencia médica genera una complicación casi permanente en los servicios de urgencia, los cuales frecuentemente deben echar mano a mecanismos de compensación que, en general, debieran estar reservados para situaciones del tipo catastrófica, en las que hay muchas víctimas.
Nosotros damos cuenta de los enfermos que debemos atender, sin embargo surgen problemas que generan algunos descontentos. El tema es abundantemente utilizado por las directivas gremiales, lo que nos lleva a estar en forma permanente en los medios de prensa.
¿Cuál es la respuesta del Minsal a la situación actual?
En primer lugar, están conscientes del proceso de espera para atender la atención de urgencia.
Se introdujo el sistema de categorización de pacientes a la llegada de los servicios de urgencia. Si bien algunas personas lo denominan triage, nosotros lo entendemos como una categorización.
Este proceso implica que el paciente es visto en forma inmediata, evaluado por personal profesional, generándose así la distinción entre pacientes que tienen una condición más crítica que la de aquellos que no.
¿Cuál es el concepto? Nadie puede agravarse o morir mientras espera para ser atendido. Eso, para nosotros, es uno de los diez mandamientos.
Ahora bien, se establecen cuatro categorías en este sistema de selección. La cuarta, que llamamos C4, corresponde a la atención que debiera resolverse en el SAPU. La primera es la atención que debiera resolverse donde hay riesgo vital evidente y cercano, en los boxes de reanimación.
Entre las dos categorías anteriores están los pacientes graves y los que tienen una urgencia que puede ser diferida entre una o dos horas.
La segunda actividad del ministerio que ha generado mi duda respecto de la necesidad de más camas de medicina es una nueva mirada a la hospitalización de los pacientes adultos en el servicio de medicina.
Insisto en que para mí esta es una interrogante, fundamentalmente porque no soy experto en el tema y porque aún tengo algunos cuestionamientos.
En primer lugar, creo que se debe evitar la hospitalización de pacientes para hacer docencia o para estudiarlos. Con mucha frecuencia en los servicios de medicina hay pacientes que tienen una existencia justificada por profesores de cátedra o porque no son de Santiago y se están haciendo estudios que le permitan acceder a algún procedimiento, o bien porque se hace docencia con ellos. Creo que por sobre todo debemos privilegiar la hospitalización en medicina de los pacientes del servicio de urgencia. Es entendible que los hospitales tienen sus propios compromisos y obligaciones, y no siempre los servicios de medicina están dispuestos a cumplir con esta necesidad; sin embargo, considero que la urgencia es más importante que cualquier otra cosa y, por lo tanto, deberíamos privilegiar esa hospitalización.
Finalmente, se debe estimular fuertemente los tratamientos ambulatorios o de hospitalización diurna para aquellos pacientes que no son de urgencia.
Todo lo anterior representa un cambio cultural muy importante en la especialidad; cambio al cual los internistas, en general, han sido un poco reluctantes.
Creo que se debe llevar la práctica y la docencia de la medicina a los centros de diagnóstico y terapéuticos de los hospitales, como ocurre en el ámbito privado, en medicina interna. Los médicos tienen sus consultas y no hospitalizan a los pacientes salvo en caso de emergencia; no los hospitalizan para estudiarlos ni para otra cosa.
Se necesita avanzar en el estilo de atención progresiva, con servicios integrados médico-quirúrgicos y en donde los pacientes sean vistos por equipos multidisciplinarios. Este estilo de atención progresiva está consagrado en el Hospital Autogestionado en Red que debe entrar en funcionamiento en todo el país el próximo año.
La tercera respuesta del ministerio se refiere al aumento en el número de camas disponibles para hospitalizar. ¿Cómo se logra eso? En primer lugar mediante el reciclaje de las camas de obstetricia.
Como mencionaba anteriormente, al haber menos egresos de maternidad muchos servicios han disminuido prácticamente a la mitad el número de camas, lo cual permitiría reciclar camas de obstetricia para dedicarlas a medicina interna, como ya ha ocurrido en algunos hospitales.
También se puede reconvertir camas en períodos que podrían ser conflictivos, como ocurre normalmente en invierno, cuando algunas camas quirúrgicas o de especialidades quirúrgicas se pasan a camas médicas o de puerperio.
Finalmente, se ha planteado abrir nuevas camas para la hospitalización de adultos.
Este año el ministerio me encargó la vigilancia de la implementación de las nuevas camas que se abrieron. En razón de ello puedo entregarles el detalle de esta información.
En el siguiente cuadro se observan las nuevas camas agudas y básicas de la Región Metropolitana. Por ejemplo, el hospital Sótero del Río aumentó 16 camas en mayo y 16 más en agosto. En este caso la demora se debió a la necesidad de desplazar oficinas administrativas a otras áreas. El hospital Padre Hurtado aumentó 18 camas y 20 más en agosto. El CRS de La Florida abrió 6 camas más de las 6 que ya tenía. El hospital de San José de Maipo se ha comprometido a tener funcionando en septiembre 20 camas sociosanitarias destinadas a la hospitalización de pacientes no autovalentes, más 12 camas básicas. El hospital Barros Luco implementará en octubre 30 camas, desplazando algunas estructuras que estaban dedicadas a vestuarios del personal. El hospital El Pino abrió 12 camas. El hospital Félix Bulnes abrió 12 camas en julio y 12 más en agosto. El hospital Salvador implementó 22 camas, 10 de ellas están marcadas y reservadas para resolver los problemas que presenta actualmente el hospital San José. Asimismo, hay una coordinación entre ellos que también hemos ido a observar, para aliviar un poco a ese hospital. El Hospital de Urgencia Asistencia Pública implementó ocho camas agudas en el servicio de medicina en julio y debe implementar dos más durante este mes, con lo que llegará a un total de diez.
El CRS de Maipú, en un esfuerzo muy interesante y novedoso, implementó 30 camas básicas de medicina.
El señor MELERO.- Perdón. Señor Presidente, pido una interrupción para hacer una consulta sobre el gráfico que nos está presentando el doctor.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado Melero.
El señor MELERO.- Quiero saber si hay una separación entre lo que es cama aguda y cama básica. No sé si las camas agudas se entiende que son las camas UCI o las de cuidado intermedio. Por eso, quiero que nos aclare qué se entiende por cama aguda y por cama básica.
Además, me llama la atención la presencia de camas en los centros de referencia de salud. En el CRS Doctor Salvador Allende, que tenemos en Pudahuel, nunca he visto camas. Siempre he entendido los CRS como una instancia secundaria de exámenes, de tránsito de pacientes, etcétera. Por tanto, pido que nos explique por qué hay 30 camas en el CRS de Maipú y seis en el de La Florida.
El señor RISTORI.- Señor Presidente, si me permite, quiero mostrar la siguiente diapositiva e inmediatamente responderé las preguntas del señor diputado.
El total es de 246 camas agudas y básicas. Ahora, el concepto de cama aguda nos ha costado integrarlo, porque no son camas críticas como las de UCI, UTI o coronaria, sino que son camas de cuidado básico, pero de pacientes de urgencia -esto nunca me lo enseñaron así; lo hemos tenido que ir aprendiendo en el camino-. Por eso, en general, estas camas son para pacientes como los que se ven normalmente en los servicios de urgencia, que quedan en los boxes. Ése es el perfil de paciente de la cama aguda, pero no corresponde a la cama crítica.
El señor MELERO.- ¿Qué tiene la cama aguda que no tiene la básica?
El señor RISTORI.- Primero, la disponibilidad; segundo, es un paciente que no requiere monitoreo, sino una atención profesional de dos o tres visitas durante el día. Al paciente de la cama básica, en general, lo ven una vez al día. Ahora, si se miran ambas camas, son muy similares una con otra.
Como se muestra en la diapositiva, se llegará a un total de 246 camas en la Región Metropolitana a fines de octubre.
Ahora, ¿por qué los CRS de Maipú y de La Florida han implementado camas? Estoy de acuerdo con el diputado Melero en el sentido de que eso no es el concepto de CRS. El tema es que en esos dos lugares está presupuestado un hospital y hay una presión de la población para atenderse. Por eso, en la medida en que el terreno y las posibilidades de ellos les permitían atender a pacientes de baja complejidad, ello se fue haciendo y ha significado una respuesta no menor. Se podría considerar como una especie de anticipo de lo que va a ocurrir ahí pronto.
En relación con las camas críticas, éstas son mucho más caras, tienen monitoreo, implementación tecnológica y una carga profesional mayor. El Hospital Sótero del Río implementó cinco camas coronarias nuevas en agosto; el Hospital Félix Bulnes, seis camas de intermedio; el Hospital de Talagante, seis camas de intermedio; el Hospital el Pino incorporó en mayo seis camas de UTI y en junio otras seis camas de UTI; el Hospital del Tórax cuatro camas de intermedio. Esto da un total de 39 camas críticas más en la Región Metropolitana. Si sumamos la cantidad de ambos tipos de camas da un total de 285 camas. Si se considera que la Asistencia Pública tiene 260 camas, se podría pensar que estamos armando un nuevo hospital significativo, pero distribuido en distintas comunas de la Región Metropolitana.
Ahora, no necesariamente es tan así. Veremos por qué.
¿Se resuelve el problema con esto? Aquí quiero ser profundamente sincero: se va a paliar en forma importante el problema y seguramente por un tiempo. Primero, porque el déficit es grande y porque los cambios culturales que requieren los servicios de medicina son lentos de implementar, pues hay que vencer algunas resistencias a ellos.
Segundo, porque hay problemas de personal para poner en funcionamiento todas estas camas. En verdad, la mayoría va a estar en funcionamiento, pero los directores y los jefes de servicio enfrentan el problema de la falta de enfermeras para que estas camas funcionen. Hay estrategias para enfrentar este tema. Por ejemplo, el reciclaje de las matronas, que es un personal capacitado que tendría que hacer algunas horas de formación para capacitarse como una enfermera, por lo menos en la atención de camas básicas, sobre todo, cuando quedan cargos de matronas que no se ocupan por la invención de las camas de obstetricia.
Otra estrategia, sería el egreso de una cantidad significativa de enfermeras en un par de años de las escuelas de enfermería. Ahora, es posible que algunas de estas camas que he mostrado no se implementen con la velocidad que quisiéramos a raíz de lo expuesto.
El tema es que si lo seguimos haciendo así de bien –disculpen la falta de modestia- va a seguir aumentando la población. La baja en la letalidad es permanente, es decir, cada día cae la letalidad hospitalaria. De manera que la gente que antes se hospitalizaba cuatro o cinco veces ahora lo hará seis o siete veces, y la población va a seguir creciendo con el cambio demográfico que hemos visto. La verdad es que asusta verlo, pero si miramos la proyección de la pirámide de población para el 2050, veremos que la cantidad de mujeres y de hombres de ochenta o más años que habrá en el país será enorme. El segmento desde los sesenta años hacia arriba va a significar un tremendo problema, que se va a notar en los servicios de urgencia.
Por eso, creo que el esfuerzo que se está haciendo es un buen paliativo, pero no debe pensarse que con eso queda todo resuelto.
¿Qué nos queda? Seguir invirtiendo -en eso, ustedes tienen un rol más protagónico que nosotros-, seguir contratando personal, seguir gestionando los servicios. En eso estamos.
Es todo cuanto puedo exponer.
El señor LOBOS (Presidente).- Muchas gracias.
Tiene la palabra el diputado Accorsi.
El señor ACCORSI.- Señor Presidente, con la exposición del doctor Ristori queda muy claro el problema que tenemos en la materia.
Quiero hacer dos preguntas respecto de una materia en la que creo que podríamos lograr una mejoría: el reforzamiento a la atención primaria con la incorporación de especialistas básicos, o sea, la idea de aplicar más prevención y de ser más resolutivos en la atención primaria y en los SAPU. Es cierto que los SAPU han hecho una labor importante en hacerse cargo de los pacientes de hospitales que eran de urgencia, pero que en estricto rigor no lo eran, pues se trataba de gente que consultaba por un resfrío, por una herida menor, etcétera. No obstante, si les pudiéramos otorgar una más alta calidad resolutiva a los SAPU y a la atención primaria, podríamos hacer algo realmente potente en materia, por ejemplo, de control de enfermos hipertensos, de diabéticos, etcétera, y de prevención.
El otro problema grave que veo es que si implementamos lo que en esta presentación se ha mostrado, ¿cómo podemos tener horarios prioritarios en la atención hospitalaria, por ejemplo, como el Hospital Traumatológico, que funciona con dos turnos? La mayoría de los hospitales públicos, por no decir todos, tienen horario de funcionamiento básicamente durante la mañana. Entonces, con toda esta infraestructura, probablemente con horarios prioritarios podremos agilizar la estadía de los pacientes.
Por eso –reitero- quiero consultar al doctor Ristori qué opina respecto de reforzar la atención primaria y los SAPU y de aumentar los horarios de atención en los hospitales públicos.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el señor Leonardo Ristori.
El señor RISTORI.- Señor Presidente, más que reforzar la atención primaria, diría que hay que mejorar la capacidad resolutiva -quizás, a costa de reforzar algunos puntos- y, sobre todo, mejorar la adherencia de los pacientes a los programas de control de crónicos. Una cantidad importante de pacientes de los servicios de medicina corresponde a personas con descompensaciones, que deberían estar en control en atención primaria y adherirse a un control, lo que no es fácil de hacer. Por ejemplo, sólo con pacientes diabéticos e hipertensos bien controlados, a mi parecer, reducimos a la mitad las urgencias médicas. Son muchas las secuelas por accidentes vasculares encefálicos, producto de hipertensiones mal controladas. En el caso de los diabéticos mal atendidos, se producen secuelas por la descompensación diabética, la insuficiencia renal, el pie diabético, etcétera. Hay una cantidad importante de patologías que dependen del buen control de la diabetes.
El tema es que se debe hacer un esfuerzo para fidelizar de alguna manera a estos pacientes en su control. En muchos casos abandonan los tratamientos, porque, por ejemplo, deben solicitar en su trabajo permiso durante toda la mañana para asistir a control, lo que hace difícil seguir un tratamiento. Se debe buscar una manera de hacer los controles en un horario más cómodo para los pacientes o en su domicilio. Creo que eso aliviaría la carga sobre las urgencias médicas. Ahora, lo que se haga en este caso tendrá resultados en el mediano o largo plazo.
En cuanto al funcionamiento de los hospitales durante las tardes, sería un aporte en la medida en que signifique más altas hospitalarias; es uno de los temas de gestión a considerar. Pero, en verdad, hacer funcionar los hospitales en las tardes significa más horas profesionales, lo que requiere de un presupuesto hospitalario que no hay. Además, no es tan fácil. No es cuestión de decir: “La mitad en la mañana y la otra mitad en la tarde”, pues se debe modificar todo el funcionamiento del hospital. Sin embargo, creo que es una buena idea, sobre todo en las áreas quirúrgicas, más que en las médicas, pues se podría operar en la tarde y aumentar las horas de pabellón, lo que significaría un ciclaje mayor de las camas. Pero en el caso de los enfermos de medicina interna, en general, sus exámenes y sus rutinas son de un día para otro. El hecho de trabajar durante la tarde podría resolver el tema de atender antes a los pacientes que vienen de urgencia. A mi parecer, tendría un efecto, pero habría que medir los beneficios versus los costos.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado Guido Girardi.
El señor GIRARDI.- Señor Presidente, quiero agradecer la presencia del doctor Leonardo Ristori y su muy buena información.
Partiendo de la base de que todavía podría existir una sobredemanda -aunque de los SAPU han disminuido en más del 50 por ciento las consultas-, me gustaría saber si el doctor Ristori piensa si es válido lo que afirmamos en el sentido de que el 60 por ciento de las consultas de los servicios de urgencias debían haber sido resueltas por el nivel primario.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el señor Leonardo Ristori.
El señor RISTORI.- Creo que es válido. Todos los pacientes que en el selector de demanda mencionamos como calidad C4 podrían ser atendidos en el SAPU, aunque aún estos servicios de salud pueden mejorar su capacidad resolutiva.
Francamente, creo que es necesario hacer el esfuerzo de educar a los usuarios para que consulten el SAPU y no recurran inmediatamente a los servicios de urgencia. Es la postura de todos nosotros y está claramente señalado. Sin embargo, no creo que eso resuelva el tema de la hospitalización. Como dije, los SAPU van a hacer que las salas de espera de los servicios de urgencia se vean un poco más desocupadas. Pero quienes realmente deben hospitalizarse, sólo con esa medida, no van a esperar menos, ya que deberán permanecer en la sala de espera mientras se desocupan los boxes para ser atendidos.
Si bien es cierto que es una iniciativa que no hay que dejar de lado, que está orientada hacia una mejor calidad de servicio, a una menor espera, y que visualmente es mejor y más acogedora, no va a resolver el problema de la hospitalización.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado Guido Girardi.
El señor GIRARDI.- Quiero saber si, con toda su experiencia, usted piensa que estamos con un gran déficit en cuanto a las medidas de prevención en salud pública, pues todos los programas son absolutamente medicalizados, como el AUGE, Isapres, y no hay absolutamente ninguna prevención.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el señor Leonardo Ristori.
El señor RISTORI.- A mi parecer, hay que impulsar fuertemente las medidas de prevención en salud. Una cantidad importante de patologías, de las cuales da cuenta el proyecto AUGE, tiene un impacto importante por la vía de la atención primaria, como dijo el diputado Accorsi, lo que podría generar un efecto importante sobre las descompensaciones que se producen en las urgencias.
Lo que pasa es que en medicina preventiva muchas veces se entiende que hay que considerar el control de la enfermedad infectocontagiosa, en lo que Chile ha tenido un éxito notable. Creo que debemos avanzar en el control de las patologías crónicas y hay una cantidad significativa de patologías AUGE que fueron seleccionadas precisamente por ello, pues podrían tener consecuencias en la calidad de vida de la población, en los servicios de urgencia, etcétera. Además, son causa muy frecuente de egresos hospitalarios.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado Fulvio Rossi.
El señor ROSSI.- Señor Presidente, agradezco la presencia del doctor Ristori. Creo que su experiencia en servicios de urgencia y los antecedentes que ha entregado serán de mucha utilidad para la Comisión.
En relación a la pregunta del diputado Guido Girardi, en el Hospital Regional de Iquique el jefe de servicio encargó un estudio que arrojó que alrededor del 80 por ciento de la demanda al servicio de urgencia correspondía a patologías que no eran urgencias.
Entonces, como bien dijo el doctor Ristori, es fundamental todo lo que se pueda hacer en cuanto a la atención primaria, fidelización y adherencia a los tratamientos de enfermos crónicos, como los hipertensos y los diabéticos.
Señor Presidente, me gustaría saber si el doctor Ristori tiene antecedentes sobre el promedio de los tiempos de espera de los pacientes. Tengo entendido que es jefe del Servicio de Urgencia de la Clínica Indisa y sería bueno que nos hiciera una comparación de cómo funcionan los servicios de urgencia en el sector público y en el privado, por ejemplo, respecto del tiempo de espera promedio de los pacientes, que es un indicador importante al hacer una evaluación de satisfacción del usuario. Además, me gustaría saber si existen estadísticas o algún estudio de satisfacción de los usuarios; qué opina respecto de la composición de los turnos, aspecto que dice relación con el recurso humano de la urgencia en Chile, y cómo evalúa el déficit de las camas críticas, porque ha habido un tremendo debate en cuanto a si hay más o menos camas, en circunstancias de que todos tenemos claro que las camas que más se necesitan son las complejas. Es decir, no sólo se necesita la cama, sino todo el entorno que la complementa; los recursos humanos, físicos y tecnológicos.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el señor Ristori.
El señor RISTORI.- Señor Presidente, los tiempos de espera actuales en los servicios de urgencia públicos son altos. Gracias a la selección de la demanda podemos afirmar que no tenemos el problema de gente que fallece en las salas de espera o que se agrava y se descompensa en forma seria en ellas, pero tenemos servicios de urgencia con esperas promedio diarias de dos horas, lo que significa que en las horas de más alta demanda, que en la mayoría de los establecimientos de salud se producen entre las 18 y las 23 horas, las horas de espera promedio pueden llegar hasta cuatro horas.
En los servicios privados no se espera tanto por atención, ya que la carga es muchísimo menor. En ellos la espera es mucho más amable, pero no todo es tan maravilloso, puesto que también la gente debe esperar para ser atendida por los especialistas.
Desde niño fui un enamorado de la salud pública. En la actualidad, aunque trabajo parte de mi tiempo en la salud privada, sigo enamorado de ella. No hay clínicas privadas -ni las más grandes ni las más elegantes de Santiago- que tengan a disposición de un paciente crítico la cantidad de especialistas que tiene un hospital público, por razones de costo, de negocio. Encontrar a un cirujano de tórax, a un traumatólogo, a un neurocirujano, a un cirujano general, a un experto en quemados, con anestesista y el resto del equipo, como ocurre en la asistencia pública, en todas las horas del día y todos los días del año, no se da en ningún hospital privado. Además, puedo asegurar que la complejidad de las patologías sigue siendo mayor en los hospitales públicos. De manera que si bien el rostro es más amable en la atención privada, no todo lo que brilla es oro. Cuando las cosas son críticas hay que esperar a que lleguen los especialistas de llamada, lo que provoca problemas.
El señor ROSSI.- La otra pregunta que formulé decía relación con la composición de los turnos. El óptimo se da en la asistencia pública, en donde me tocó estar, ya que, a modo de ejemplo, hay médicos expertos en quemados y dos traumatólogos, no uno.
Me gustaría que el doctor Ristori nos hiciera una comparación respecto de la composición de los turnos con otros hospitales, puesto que, como me consta, en el hospital de Iquique no hay traumatólogos, de modo que cuando llega un paciente con una fractura expuesta, el cirujano hace aseo sin estabilización. Si ese paciente tiene suerte, al otro día lo someten a una intervención quirúrgica y a una nueva dosis de anestesia, para que el traumatólogo reduzca la fractura y la sintetice.
Por lo tanto, dada la cantidad de gente que requiere ser atendida por esa causa, por la prevalencia del trauma, tal como ocurre con otras especialidades, uno concluye que se hace necesario contratar especialistas por 24 horas, no de llamadas.
El señor RISTORI.-. Estoy de acuerdo con lo planteado por el diputado Rossi. De hecho, tal como lo advertí al comienzo de la presentación, mi mirada tiene mucho de la Región Metropolitana y de la asistencia pública, sin perjuicio de lo cual me queda claro que hospitales como los de Iquique o Copiapó no tienen un traumatólogo por turno.
Desconozco si la cantidad de patologías traumáticas lo justifica y tampoco sé si hay seis, ocho o doce traumatólogos en la ciudad dispuestos a trabajar por turnos. Lo que el Ministerio de Salud ha resuelto como solución para esos casos son los especialistas de llamada, el que si debe concurrir ocho o diez veces por turno hace justificable su presencia permanente en el establecimiento de salud.
Para eso se requiere contar tanto con la existencia de los cargos como con especialistas dispuestos a asumirlos, lo que no es un problema menor, tal como lo hemos constatado.
Además, se debe estandarizar un mínimo de especialidades que no debieran estar ausentes en los servicios de urgencia, por lo menos de los hospitales cabecera de cada región.
En cuanto a las camas UCI, creo que en ese aspecto hay un déficit importante. Son las camas que más cuesta llenar y las más caras. También tenemos un problema de disponibilidad de especialistas, sobre todo de médicos intensivistas, puesto que en el país no hay formación suficiente para formar a esos profesionales. De hecho, una parte importante de la Unidad de Tratamientos Intensivos funciona con internistas que no tienen la formación de intensivistas, pero que van adquiriendo práctica en el trabajo.
Por lo tanto, el problema no es solamente la cantidad de camas, las que evidentemente desearíamos que fueran más, pero esa situación se está resolviendo con la derivación de camas de intensivo en el extrasistema, lo que tiene un costo altísimo. Es decir, una vez estamos dando respuesta a esa situación, puesto que no es mucha la gente que requiere una cama de intensivo para sobrevivir y que no la obtenga de alguna manera, pero a un costo muy alto.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el señor Rossi.
El señor ROSSI.- Señor Presidente, creo que se debería dejar consignado en las conclusiones de la Comisión lo señalado por el doctor Ristori en cuanto a la falta de formación de intensivistas, ya que es un problema mucho más difícil de resolver que el de una cama. Si existen recursos se puede adquirir la cama, el monitor y las medidas de soporte vital necesarias, pero si no hay un especialista formado la situación se vuelve muy complicada.
Además, habría que incluir en las conclusiones que la compra de servicios en el extrasistema representa un costo muy alto para el sistema público de salud, tal como lo planteó el doctor Ristori.
El señor LOBOS (Presidente).- Entonces, esa parte de la intervención del doctor Ristori la vamos a dejar consignada en un cuaderno aparte.
Tiene la palabra el señor Accorsi.
El señor ACCORSI.- Señor Presidente, para reforzar lo que consultó el diputado Rossi, me parece que el problema que existe con los equipos de salud es crítico.
Desde 1992, en que se realizó la reforma en urgencia, se ha mantenido en la estructura de los hospitales regionales un anestesista, un médico cirujano, un internista y un pediatra, con algunas variaciones, puesto que hay médicos que atienden en las horas pick. Sin embargo, el recurso en enfermería, auxiliares y médicos, está completamente desfasado con las necesidades actuales, dada la complejidad de los pacientes de los que estamos hablando, de modo que no podemos mantener esa estructura.
En ese sentido, quiero preguntar al doctor Ristori, sobre la base de su experiencia, si se debe reforzar y mejorar la cantidad y la calidad de nuestros equipos de salud en algunos sectores, obviamente no en todos. Lo pregunto porque hay que ser muy proactivos en esa materia, ya que no ha habido variación alguna en ese aspecto desde que se realizó la reforma en urgencia hasta la fecha.
El señor RISTORI.- Señor Presidente, creo que es importante e incluso necesario echar una mirada a lo que tenemos, con el objeto de determinar si se está dando cuenta, con lo que hay en los servicios de urgencia, de las necesidades reales de la población que consulta.
Recuerdo que una de las últimas actividades que me rindieron muchos amigos en la dirección del hospital fue cambiar unos cargos de odontólogos por intensivistas. Ése es un tipo de actividad que se debiera estar mirando siempre.
En mi exposición di a conocer que las consultas dentales en los servicios de urgencia han tenido un descenso continuo, razón por las que nos sobraban dentistas y nos faltaban intensivistas, situación que generó una polémica bastante entretenida.
Ésas son las situaciones que hay que estar analizando permanentemente.
No obstante hay un punto que no debemos olvidar.
Si tomamos en consideración la realidad de los servicios de urgencias de la Región Metropolitana -me ha tocado visitarlos a todos en los últimos meses- y pusiéramos más médicos, no habría más atenciones, porque no hay dónde atender.
Los servicios de urgencias están atendiendo a la gente y dando respuestas de la mejor manera posible y derivando pacientes, pero lo que se necesita es sacar a los enfermos que ya fueron vistos y que están en condición de hospitalización. Recién en ese momento me atrevería a calcular la cantidad de profesionales que falta.
En este minuto, se requiere personal en algunas estructuras de apoyo, lo que tal vez permitiría mover más rápido las camas, como las de pabellones. Los anestesistas son especialistas muy importantes, pero se carece de ellos a lo largo del país, porque la mayoría se encuentra en Santiago.
Insisto, la capacidad de hospitalización es lo primero que deberíamos resolver. Así podríamos determinar la cantidad necesaria de especialistas.
El señor LOBOS (Presidente).- Señor Ristori, voy a formularle un par de preguntas relacionadas con urgencias.
La primera consulta tiene que ver con la parte netamente arquitectónica. Como experiencia personal, puedo señalar que fui jefe de la asistencia pública en el hospital en que me desempeñaba. Después tuvimos un hospital grande, donde hubo un cambio de diseño. Creo que en muchos servicios de urgencias ciertas falencias se producen –las veíamos el otro día en el hospital San José- porque no hay un diseño, como una especie de línea de montaje, que optimice las horas médicas, de los auxiliares paramédicos y de las enfermeras, en aras de que se logre lo más económico en tiempo y en funcionalidad. Si bien hoy se dio vuelta el organigrama de los hospitales y se piensa en el usuario, lo cual es lógico, algunos servicios deberían tener una línea de montaje, entre los cuales está la atención de urgencia, que debe ser un todo fluido, con un mínimo desplazamiento de personal, para efecto de optimizar ese recurso, que siempre es una falencia. ¿Podríamos avanzar un poco en esa gestión, en cuanto a la infraestructura y al diseño?
La segunda pregunta dice relación con lo que hoy es el sistema de ambulancias. En Chile, se implementó el sistema SAMU, pero no abarcó todo, pues faltaron por cubrir los hospitales tipo 4 y los consultorios municipalizados. En varias oportunidades, encontramos ambulancias paradas frente a la gran unidad de emergencia, al servicio de urgencia o al hospital de asistencia pública, las que quedan inmovilizadas, sin que se produzca retorno. En ese sentido, ¿qué opina de la creación de una especie de pool regional de ambulancias, con gestión de flota y GPS, a fin de que éstas no pertenezcan a un hospital, sino que sean intercambiables y móviles?
Lo mismo sucede con el sistema de rayos. En todas partes se quejan del funcionamiento del área de radiología, de manera que quiero consultar su opinión en cuanto a la implementación de informes digitales centralizados de radiología, con servicio las 24 horas para todos los hospitales de Chile.
Por otra parte, ¿qué va a pasar con las camas, cada vez más escasas, de los hospitales de baja complejidad? Muchas de ellas se están cerrando y, quizá, por ahí podríamos tener un escape.
Con respecto de la integración del sistema público y del sistema privado en este modelo, creo que nos fuimos un poco más allá del eje de la balanza, porque se están comprando muchos servicios. De todos modos, hay que seguir haciéndolo, pero se debe equilibrar un poco ese procedimiento.
Por último, una pregunta un poco capciosa, fuera del contexto de las consultas anteriores, en cuanto a si el doctor Ristori sabe lo que pasó con las famosas ambulancias 4X4. ¿Se han arreglado? ¿Están operativas?
El señor RISTORI.- Señor Presidente, respecto de la primera pregunta, referida a un flujo de pacientes en el servicio de urgencia, como una línea de montaje, sería ideal que fuera así. En general, si bien es cierto algunos servicios de urgencias, arquitectónicamente, son bastante viejos -tengo en la memoria el recuerdo del hospital Del Salvador- y pudieran estar más adaptados a la atención, lo que atasca la línea de montaje es la salida del enfermo del servicio de urgencias hacía el resto del hospital y no el flujo interno.
Los problemas de flujo han sido advertidos y se le ha dado solución a la mayor parte de ellos. Nosotros teníamos uno en rayos X, pues esa unidad estaba ubicada en el cuarto piso y desde hace un tiempo funciona en el primer piso, donde se genera el 70 por ciento de la demanda. Antes había que esperar los ascensores para subir a los pacientes para tomarles los rayos, con lo que se armaba un tremendo lío.
Reitero, el gran problema de flujo es la salida del paciente, no la entrada, situación que atasca esa especie de línea de montaje.
Respecto de la pregunta sobre las ambulancias, los SAMU son regionales y están definidos como un sistema de atención prehospitalaria médica, que requiere de un centro que reciba todas las llamadas y que las regule, en términos de priorizar aquellas que parecen más importantes que otras y que, además, derive al paciente al hospital más adecuado, de acuerdo con lo que padece. Por ejemplo, un caso neuroquirúrgico no se va a derivar a la Posta 3, donde no hay neurocirujanos.
Los SAMU que actualmente existen son regionales y los centros reguladores, mayoritariamente, también lo son. Ésa es una manera de optimizar el recurso humano, sobre todo el recurso médico, pero estoy convencido de que hay localidades pequeñas que no necesitan tener un SAMU, como, por ejemplo, Puerto Cisnes, pues allí hay una ambulancia que se demora un minuto en hacer el recorrido entre el muy pequeño hospital de Puerto Cisnes y cualquier otro lugar de esa ciudad. Allí no se necesita regulación ni nada, sino que alguien llame por teléfono para que se acuda a buscar al paciente. En cambio, en ciudades grandes, con gran demanda, sí son necesarios.
El sistema SAMU es independiente de los hospitales, pues éstos tienen sus propios servicios de movilización. El SAMU atiende las llamadas de urgencias y los traslados de pacientes críticos. El traslado de un paciente a un control y luego a su casa o sacarlo de un lugar para llevarlo a otro, porque se debe practicar un examen, está a cargo de los servicios de movilización de los hospitales. Por eso, se ven tantas ambulancias paradas, que no tienen nada que ver con los SAMU.
En general, cuando se ven ambulancias del SAMU detenidas en los hospitales se debe a que el paciente trasladado no ha sido atendido y lo tienen en la camilla a la espera de la atención. Esa situación ocurre y, a veces, se demora horas.
Por otra parte, la radiología digital me parece un avance sensacional y fundamental, que implementaría de inmediato en todas partes, porque creo que efectivamente da solución a un problema muy importante de capacidad resolutiva del servicio de urgencias y es la manera más adecuada de enfrentar la carencia de radiólogos, que es otra falencia que tiene el país, dado que los radiólogos también requieren de especialización.
Los neurorradiólogos podrían informar de todos los escáner al cerebro realizados en la Región Metropolitana desde su domicilio, para lo cual sólo sería necesario que contaran con el software adecuado.
Lamentablemente, una técnica imageneológica como la ecografía requiere de un operador dependiente, es decir, el radiólogo tiene que estar presente. Sin embargo, no son tantas las emergencias que necesitan de un radiólogo ecografista, pues, en general, las técnicas para determinar, por ejemplo, si hay líquido intraabdominal o procesos expansivos intracerebrales pueden ser realizados por un no especialista, pero no a nivel de detalles.
En cuanto a la consulta sobre la utilización de las camas de los hospitales de baja complejidad, no estoy informado de que se hayan eliminado camas. Al contrario, se ha demostrado que se han abierto más camas. No sé a qué regiones ni hospitales se refiere.
El señor LOBOS (Presidente).- Se han dejado de utilizar camas. Por ejemplo, se han trasladado todos los partos y esas camas han quedado sin uso. Hay problemas graves de congestión en los servicios quirúrgicos y en los servicios de medicina interna. También tenemos problemas graves con los enfermos crónicos, porque no pueden ser evacuados.
El señor RISTORI.- Las camas de adulto disponibles deben ser utilizadas, sobre todo, en pacientes médicos. Los hospitales de baja complejidad -no estoy hablando de los tipo 3 y 4- no debieran resolver problemas quirúrgicos que requieran de anestesia general, sino que utilizar las camas en pacientes médicos.
Cuando los hospitales son muy básicos su capacidad resolutiva no requiere sólo de la cama, sino que de todos los servicios de apoyo, de tal manera que si se adapta la atención en esos servicios el paciente podría ser tratado en forma ambulatoria y no necesitar la cama.
Desconozco qué sucede con las ambulancias 4x4. En todo caso, ninguna de ellas estaba destinada a la Región Metropolitana, porque en el SAMU no necesitamos ese tipo de ambulancias, dadas las características del terreno. Sé por comentarios que había un problema con el fabricante, con relación a algunas normas o bases de licitación, pero no estoy en condiciones de dar mayor información al respecto.
La integración es una buena herramienta, pero el sistema público no debe convertirse en un cliente preferente del sistema privado. Hay algunas prestaciones mayores que, a pesar de su baja demanda, son necesarias y que se podrían comprar en el sistema público, al cual le cuesta más caro comprar las prestaciones de más alta demanda que tenerlas en forma propia. Al mirar la estructura de costos de los sistemas privados no cabe duda de que esto es así. Además, hay una marginación y un negocio de por medio que significa mucho dinero.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado señor Guido Girardi.
El señor GIRARDI.- Señor Presidente, respecto de los hospitales de baja complejidad, estoy de acuerdo en que allí no se deberían realizar intervenciones quirúrgicas. De existir algunas camas médicas debieran ser destinadas a pacientes adultos y niños, por ejemplo, a pacientes deshidratados. Sin embargo, es importante que en esos establecimientos haya cuatro especialistas básicos para reforzar la atención ambulatoria, dar mejor calidad al servicio y derivar menos enfermos a los hospitales de mayor complejidad.
El señor RISTORI.- Esos hospitales de tan baja complejidad están ubicados, en general, en localidades muy pequeñas, de modo que lo habitual es que funcionen con médicos generales de zona, no con especialistas. Sería ideal que esos hospitales contaran con las cuatro especialidades básicas, pero es algo muy poco probable.
El señor GIRARDI.- Deberíamos llegar a eso, porque el poder resolutivo aumentaría mucho y sería más equitativo para la gente de esas localidades contar, por ejemplo, con un pediatra.
El señor RISTORI. Así es, pero en hospitales de complejidad no muy alta. En todo caso, es una materia que se debe analizar.
El señor LOBOS (Presidente).- Tiene la palabra el diputado señor Accorsi.
El señor ACCORSI.- ¿Qué capacidad resolutiva tenemos con los equipos de apoyo, sobre todo con los imageneológicos? Lo consulto porque en la época en que trabajé en los servicios de urgencia infantil se coordinó que durante 24 horas un hospital de turno recibiera todas las ecografías de la Región Metropolitana.
Quiero saber si esa experiencia la han podido repetir con los escáneres y las resonancias y si se ha implementado un sistema similar, porque allí hay un cuello de botella, pues la mayoría de los equipos de apoyo funciona media jornada. Creo que si tuviéramos un sistema centralizado de ecografías o de escáner las 24 horas, se podría agilizar mucho la utilización de las camas en la Región Metropolitana.
El señor RISTORI.- A mi juicio, los escáneres, las resonancias y las radiografías convencionales tienen su mejor solución a través de la digitalización de las imágenes. Sólo se requiere de una tecnóloga que haga el examen y que envíe la imagen. La ventaja de eso no consiste sólo en que la imagen digitalizada sea remota, sino que es de mejor calidad, puesto que permite, entre otras cosas, ampliarla, cambiarla y apreciar mejor los contrastes.
El problema se presenta en las ecografías, porque, como señaló muy bien el diputado señor Accorsi, requieren de un operador dependiente. Una solución podría consistir en centralizar un servicio de ecografía, pero habría que considerar el traslado de los pacientes, los que deberían ser seleccionados, ya que la situación se complica con los pacientes críticos, puesto que ellos sólo deberían ser trasladados cuando se les ofrece un tratamiento mejor. De hecho, es complicado pensar en mover a un paciente crítico que está en la UTI para practicarle una ecografía fuera de ella, aunque, eventualmente, podría llegar a hacerse.
El señor LOBOS (Presidente).- En nombre de la Comisión, agradezco la presencia del doctor Ristori, pues dada su basta experiencia ha sido un real aporte a nuestro trabajo.
Por haber cumplido con su objeto, se levanta la sesión.
-Se levantó la sesión a las 12.15 horas.




CLAUDIO GUZMÁN AHUMADA,
Redactor
Jefe de Taquígrafos de Comisiones.