sábado, 16 de abril de 2011

..Salud de trabajadores de turnos nocturnos está en riesgo

..Salud de trabajadores de turnos nocturnos está en riesgoPor

Por RANDOLPH E. SCHMID | AP – Hace 2 horas 49 minutos

....Los informes sobre los controladores de tráfico aéreo que se quedan dormidos en el trabajo ponen de manifiesto un riesgo bien conocido, aunque a menudo ignorado: los trabajadores en los turnos nocturnos pueden tener problemas para concentrarse e incluso para mantenerse despiertos.

"Las autoridades no han reconocido que la gente rutinariamente se queda dormida por la noche durante el turno nocturno", dijo el doctor Charles Czeisler, director de medicina del sueño en el Hospital Brigham and Women de Boston.

Según Czeisler, los estudios demuestran que del 30% al 50% de los trabajadores en el turno nocturno dicen haberse quedado dormidos al menos una vez por semana en el empleo.

Por eso, la noción de que sólo ha ocurrido unas pocas veces entre los miles de controladores aéreos "es absurda", comentó en una entrevista telefónica.

El peligro potencial no está limitado a los controladores del tráfico aéreo, agregó, sino también puede aplicarse a choferes de camiones y autobuses, pilotos de aviones y barcos. ¿Quién más? Obreros de fábricas, policías, bomberos, trabajadores de emergencia, enfermeras y médicos, cocineros, empleados de hotelería, periodistas y otros.

"Vivimos en una sociedad muy privada de sueño", agregó Czeisler. Dijo que hace medio siglo, apenas el 2% de la gente dormía seis horas o menos por noche; actualmente es el 28%.

El doctor William Fishbein, neurólogo en la City University of New York, afirmó que cuando la gente trabaja en turnos exóticos "altera sus ritmos biológicos".

Las hormonas están sincronizadas con el ciclo de sueño y vigilia. Cuando la gente cambia de turno, el cerebro nunca sabe cuándo se supone que esté durmiendo, por lo que afecta su funcionamiento.

Los trabajadores que cambian de turno cada pocos días tienen todo tipo de problemas relacionados con la memoria y el aprendizaje, dijo Fishbein. Este tipo de horario afecta especialmente la memoria relacional, que involucra la capacidad de comprender cómo una cosa está relacionada con otra.

Además de somnolencia y dificultad para concentrarse, la gente que trabaja en turnos nocturnos está más sujeta a enfermedades intestinales y cardíacas crónicas, y se ha demostrado que tienen una mayor incidencia de algunos tipos de cáncer. La Organización Mundial de la Salud ha clasificado el trabajo nocturno como probable factor cancerígeno.

"Tenemos 500 canales de cable, nos llevamos trabajo a casa en nuestros BlackBerry y computadoras, hay opciones de trabajo y de entretenimiento 24 horas al día, siete días por semana, y en nuestros hogares por la noche hay mucha más exposición a la luz brillante, lo que afecta las hormonas involucradas en el sueño", dijo Czeisler. "Y de todos modos seguimos tratando de levantarnos con los gallos porque nuestra jornada laboral empieza cada vez más temprano".

Los controladores aéreos estadounidenses son los que están ahora en el centro de la polémica debido a informes recientes de que varios aviones no pudieron contactar a las torres de los aeropuertos para que les asistieran en el aterrizaje. Los legisladores responden a la preocupación pública, algunos controladores han sido suspendidos y el titular del sistema de tráfico de Estados Unidos ha renunciado.

Una vieja solución que vuelven a esgrimir los medios es permitir que los trabajadores nocturnos duerman una siesta.

"Debería haber siestas aprobadas dentro del turno. Esa es la manera de manejar el turno nocturno", afirmó Gregory Belenky, experto en sueño en la Universidad Estatal de Washington en Spokane.

Los controladores suelen tener una semana de turnos a medianoche seguida de una semana de turno matutino y después una semana en turnos variables. Según los expertos, esta pauta interrumpe los ciclos naturales de sueño.

______

En la internet:

Hospital Brigham and Women, División de Medicina del Sueño: http://tinyurl.com/3sll8q7

Fundación Nacional del Sueño: http://www.sleepfoundation.org

lunes, 11 de abril de 2011

Wikipedia, la enciclopedia libre

Posta Central
Nombre completo Hospital de Urgencia Asistencia Pública
Localización Avenida Portugal Nº 125,
Santiago de Chile
Fundación 7 de agosto de 1911
Sistema de asistencia Red Pública de Salud
Red hospitalaria Servicio de Salud Metropolitano Central
Sitio web www.postacentral.cl

El Hospital de Urgencia Asistencia Pública (HUAP), más conocido como Posta Central, es principal centro de atención de urgencias médicas de adultos de la Región Metropolitana de Santiago de Chile.

Fundado el 7 de agosto de 1911, la Posta Central fue el primer servicio de urgencia permanente en Chile. Su fundador, el Doctor Alejandro del Río Soto-Aguilar, lo señaló como “la figura médica de mayor nivel profesional y académico en el ámbito de la higiene y la salubridad pública”.[1]


HistoriaAntes de la creación de la Posta, los lesionados era llevados por la policía municipal a sus cuarteles para prestar declaración.[2] Estos al no tener carros ambulancias, detenían cualquier carro para transportar al herido; pero en ocasiones los ocupantes se negaban, dado que la policía carecía de fuero para imponerlo por la fuerza.[1]

En los inicios del siglo XX, los cuarteles de policía contaban con estudiantes de medicina que entregaban la primera atención a los accidentados. De ahí deriva el nombre de este servicio, ya que la primera asistencia a los heridos la realizaban en la vía pública.[1]

Al crearse el centro de atención de heridos en 1911, se mantuvo el nombre. Para eso se habilitó una vieja casona en la calle San Francisco Nº 85 y desde mediados del siglo XX está ubicado en su actual emplazamiento en calle Portugal. En 1993 la Posta Central institucionalizó su actual nombre: Hospital de Urgencia Asistencia Pública (HUAP). Sin embargo, persiste su denominación generalizada como la “Posta Central”.[1]

] CaracterísticasLa Posta Central es el establecimiento más importante en atención de urgencias medicas de adultos de la Región Metropolitana, ademas de ser el punto de derivación nacional del sistema público de salud para pacientes politraumatizados y quemados.

El HUAP recibe durante las 24 horas del día a los enfermos de urgencia; estabilizándolos (aún con procedimientos quirúrgicos) y derivarlos al hospital correspondiente a su sector, una vez superada la emergencia. Resuelve patologías de alta complejidad, como las cardiovasculares o accidentes y violencia.

Desde el año 1976 administra el Servicio de Urgencia de Ambulancias (SUA)[2] y desde 1995 el Sistema de Atención Médica de Urgencias (SAMU).

Wikipedia, la enciclopedia libre

Posta Central
Nombre completo Hospital de Urgencia Asistencia Pública
Localización Avenida Portugal Nº 125,
Santiago de Chile
Fundación 7 de agosto de 1911
Sistema de asistencia Red Pública de Salud
Red hospitalaria Servicio de Salud Metropolitano Central
Sitio web www.postacentral.cl

El Hospital de Urgencia Asistencia Pública (HUAP), más conocido como Posta Central, es principal centro de atención de urgencias médicas de adultos de la Región Metropolitana de Santiago de Chile.

Fundado el 7 de agosto de 1911, la Posta Central fue el primer servicio de urgencia permanente en Chile. Su fundador, el Doctor Alejandro del Río Soto-Aguilar, lo señaló como “la figura médica de mayor nivel profesional y académico en el ámbito de la higiene y la salubridad pública”.[1]


HistoriaAntes de la creación de la Posta, los lesionados era llevados por la policía municipal a sus cuarteles para prestar declaración.[2] Estos al no tener carros ambulancias, detenían cualquier carro para transportar al herido; pero en ocasiones los ocupantes se negaban, dado que la policía carecía de fuero para imponerlo por la fuerza.[1]

En los inicios del siglo XX, los cuarteles de policía contaban con estudiantes de medicina que entregaban la primera atención a los accidentados. De ahí deriva el nombre de este servicio, ya que la primera asistencia a los heridos la realizaban en la vía pública.[1]

Al crearse el centro de atención de heridos en 1911, se mantuvo el nombre. Para eso se habilitó una vieja casona en la calle San Francisco Nº 85 y desde mediados del siglo XX está ubicado en su actual emplazamiento en calle Portugal. En 1993 la Posta Central institucionalizó su actual nombre: Hospital de Urgencia Asistencia Pública (HUAP). Sin embargo, persiste su denominación generalizada como la “Posta Central”.[1]

] CaracterísticasLa Posta Central es el establecimiento más importante en atención de urgencias medicas de adultos de la Región Metropolitana, ademas de ser el punto de derivación nacional del sistema público de salud para pacientes politraumatizados y quemados.

El HUAP recibe durante las 24 horas del día a los enfermos de urgencia; estabilizándolos (aún con procedimientos quirúrgicos) y derivarlos al hospital correspondiente a su sector, una vez superada la emergencia. Resuelve patologías de alta complejidad, como las cardiovasculares o accidentes y violencia.

Desde el año 1976 administra el Servicio de Urgencia de Ambulancias (SUA)[2] y desde 1995 el Sistema de Atención Médica de Urgencias (SAMU).

Los cambios que vienen en la salud pública

Los cambios que vienen en la salud públicaRaúl Martínez
El ministro de Salud, Jaime Mañalich, adelantó en Radio Universidad de Chile el avance de las propuestas para mejorar el sistema. Por su parte el presidente del Colegio Médico llamó a compatibilizar el sector público y privado para superar las dificultades que por años se mantienen en la red que atiende a la mayoría de la población.

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El presidente del Colegio Médico, Pablo Rodríguez, expresó que la organización no está disponible de haber un interés por privatizar la salud pública, por lo que abogó por un sistema que conviva y donde la gente pueda elegir.

En conversación con el programa Radio Análisis de Radio Universidad de Chile, el dirigente gremial indicó que el sistema privado puede perfectamente ayudar a superar los problemas que hoy tiene el sector público.

“El tema de las listas de espera en el AUGE – y que el sistema público hoy no tiene las condiciones para resolverlo en virtud de todos los déficit que tiene – debería abordarse en la coyuntura una colaboración público-privada, pero que en el futuro podamos resolver todas las garantías del ámbito público en los hospitales y para la gente que se atiende en el sector privado, por cierto, en las clínicas”, dijo Rodríguez.

Para superar estos problemas en el sector público de salud se convocó a un panel que asesoró el Gobierno y presentó una serie de iniciativas.
Estas propuestas ahora están en un proceso de evaluación que posteriormente será estudiado por una instancia internacional que medirá los estándares y otros elementos, como aseguró el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

“La Superintendencia, Fonasa y la Dirección de Presupuesto hemos estado trabajando y encomtramos modelos de financiamiento coincidentes entre las tres agencias, pero también va a ser sujeto de una variación final igual como hacemos con el Auge por una agencia externa que nos asegure que estamos haciendo bien las cosas y que podemos encontrarnos con un plan garantizado y con un financiamiento adecuado para las necesidades de la ciudadanía y de los recursos”, comentó el secretario de Estado.

También en conversación con Radio Análisis de Radio Universidad de Chile, Mañalich destacó el trabajo realizado hasta ahora para avanzar en la solución de los problemas que por años presenta el sector público de la salud.

El jefe de esta cartera adelantó además la realización de un encuentro de ministros de Salud de la zona andina del continente para buscar soluciones a una serie de falencias, como por ejemplo el alto costo de los medicamentos para abastecer la red asistencial.

“La terapia para el SIDA es muy buen ejemplo. Los medicamentos comprados potencialmente a través de convenios como el que estamos estableciendo con los países andinos son aproximadamente un tercio de lo que nos costarían comprados a manera individual como país.Otro ejemplo son medicamentos que para algunas infecciones en retirada o en control como la tuberculosis son muy difícil de obtener y hay un mundo nuevo con todos los remedios que tienen que ver con el cáncer”, explicó Mañalich.

Reiteradamente los Gobiernos han reclamado por la manipulación de los precios y las patentes de los medicamentos lo que impide además la fabricación de genéricos que son muchos más baratos que los originales, aunque naciones como Brasil ya tienen programas para hacer sus propios medicamentos contra el SIDA y abastecer a su población afectada con esta grave enfermedad.

DEBERES COMISION DEFENSORA CIUDADANA

¿QUE PASO CON LOS MURALES DE LA POSTA CENTRAL?


lOS Murales de la Posta Central,producto de un hermoso trabajo mezclando ceramicas y azulejos,fueron pintados encima sin ninguna consideracion por las manifestaciones artisticas ,realizadas en homenaje a las personas que trabajan en la Posta Central

miércoles, 6 de abril de 2011

Anestesiólogos en conflicto (en Argentina Tambien)

Anestesiólogos en conflicto en Argentina TambienHospitales reclaman una solución urgente a la falta de anestesistas.

Clarin.com / Perfil.com

El Gobierno porteño admite que faltan unos 70 especialistas en los hospitales. Sin ellos, no se pueden hacer operaciones. Hubo dos partos forzados que fueron letales. Los médicos protestan.

Por Gerardo Young

En la 9 de julio empezaban a desmontar los escenarios por los festejos del Bicentenario y en el predio de la AFA en Ezeiza los jugadores se ponían trajes color plata para la foto oficial de la selección de fútbol. A las 11.20 del miércoles 26 de mayo, Nora Mejía Orellana, de 19 años, ingresaba al hospital Penna con dolores en la panza que le indicaban que su hija estaba por nacer. La situación era grave, ya que estaba atravesando la semana 29 del embarazo y sufría hemorragias. Pero lo que ocurrió después no tuvo nada que ver con el azar: la beba estaba mal ubicaba, había que ordenar una cesárea, pero como no había anestesiólogo debieron demorarla hasta forzar un parto natural que terminó matando a la beba. Así es: por falta de anestesiólogo, la hija de Nora nació muerta.

La de esa beba es la segunda muerte en poco más de dos años por el mismo motivo en los hospitales porteños. Ya había ocurrido algo similar en el Santojanni en 2008. Y podría volver a ocurrir, según alertan los médicos, ya que hacen falta “unos setenta” anestesiólogos -lo admite el gobierno- y las guardias en los hospitales están, muchas veces, imposibilitadas de operar. Partos y emergencias quedan librados a una compleja sincronización… y a la suerte.

Clarín reconstruyó los dos casos con los expedientes judiciales y administrativos que investigan las muertes. De allí surgen los testimonios de médicos y víctimas (Ver Testimonios...), además de las pruebas documentales. El drama de la beba de Nora se presenta, con claridad, en su historia clínica. Allí figura su ingreso a las 11.20, luego los primeros estudios, el problema de la hemorragia, y un aviso del SAME de que no iban a poder acercar ningún especialista hasta después de las 14 horas. El SAME suele ir de hospital en hospital haciendo de “remise” para trasladar anestesiólogos. Pero claro, los tiempos médicos son voraces. A las 14.30, ya no se podía esperar más y el médico escribió en su informe: “Se decide parto vaginal por falta de anestesista. Paciente pasa a sala de partos”. 15 minutos después, la beba nacía muerta.

“Nora y Rogel (su marido) quedaron muy mal y se fueron a Cochabamba”, cuenta a Clarín Jorge, amigo y vecino de ellos en La Matanza. Los papás de la beba son bolivianos. Y volvieron a su tierra.

¿Fue una desgracia la de Nora? En todo caso, fue algo que se sabía que podía ocurrir. “Estamos sin anestesiólogos en las guardias desde hace tiempo. Y esto es un peligro para los pacientes y también pone en serios problemas a los médicos”, se queja Jorge Giraldi, presidente de la Asociación de Médicos Municipales. Giraldi habló con Clarín en el hospital Piñeiro. El pedido para fotografiarlo se transformó de inmediato en una junta de protesta: otros siete médicos se le plegaron enseguida.

El gobierno porteño admite el problema, aunque jura estar trabajando para solucionarlo. En realidad, en 2008 se declaró la emergencia hospitalaria por este tema. Pero si ha cambiado en algo, no ha sido lo suficiente. Los médicos, que antes se quejaban en voz baja, han decidido romper el silencio y están acudiendo a la justicia. Denuncian a las autoridades de la ciudad (el Ministro de Salud es Jorge Lemus) por incumplimiento de los deberes del funcionario. La crisis ha estallado.

“Esto no se puede solucionar de un día para el otro. En los últimos dos años nombramos 169 anestiólogos y pensamos sumar más hacia fin de año”, dice Néstor Pérez Baliño, Jefe de gabinete del Ministerio de Salud porteño. Esa información es, sin embargo, relativizada por la Asociación de Anestesiólogos. Según su vicepresidente, Marcelo Campos, hubo nombramientos en 2007 que demoraron 15 meses en hacerse efectivos y otros en 2009 que tuvieron una demora de once meses. “Con semejantes tiempos, muchos de los designados no llegaron a ingresar a la Ciudad porque ya tenían otro trabajo”.

El sistema de salud de la Ciudad, que cuenta con 33 hospitales, precisa para funcionar con normalidad de unos 300 anestesiólogos, contando a los que hacen las operaciones de planta y a los de emergencia. Según Pérez Baliño, “faltan unos 70 nombramientos” para estar en óptimas condiciones. Según la Asociación de Médicos de la Ciudad, donde se agrupan los 35 mil profesionales, faltan aún más: “El domingo 23 de mayo de 2010 faltaron anestesiólogos en siete hospitales”, dice Giraldi.

Veamos lo que ocurrió esta última semana. Las guardias de los hospitales empiezan a las dos de la tarde y duran hasta las ocho de la mañana siguiente. Este jueves, durante ese turno no hubo anestesiólogo en el hospital Penna. El miércoles, tampoco hubo en el Tornú ni en el Penna, según denuncias de los jefes de guardia a las que accedió Clarín. Y en la mayoría de los casos, hubo sólo uno donde debería haber dos o tres. En la madrugada del sábado, por ejemplo, sólo había uno en el hospital Fernández, acostumbrado a absorber buena parte de los accidentes de tránsito de la Ciudad.

De acuerdo a disposiciones del Ministerio de Salud, cuando una emergencia precisa de un anestesiólogo el SAME debe ir a buscarlo a otro hospital donde haya uno desocupado. El problema es que no es ni sencillo ni rápido. Nora, por ejemplo, no pudo esperar. Tampoco la hija de Marcela Suárez, que debió haber nacido en el hospital Santojanni la madrugada del 8 de febrero de 2008. En el expediente donde se investigó esa muerte, está registrado que ella había sido internada la noche anterior y que cuando, a las 5.30 de la mañana, se despertó con dolores fuertes, el hospital no contaba con anestesiólogo. Se decidió hacer un cesárea urgente, pero la urgencia debió esperar... hasta las 7.24 hs. El SAME tuvo que ir a buscar al anestesista del hospital Tornú y eso demoró la operación casi dos horas: la beba nació asfixiada por el cordón umbilical.

¿Es nuevo este problema? En absoluto. Según Pérez Baliño, en enero de 2008, un mes después de asumir Mauricio Macri en la Ciudad, los hospitales “tenían un déficit de anestesiólogos del 50 por ciento”. Cierto o exagerado, todos los actores de la salud reconocen que la falta de anestesiólogos es vieja y además es federal: en todas la provincias ocurre. ¿Por qué, entonces, trasciende ahora? El desencadenante de la crisis fue un inesperado fallo judicial. El 3 de mayo pasado, la Cámara del Crimen de la Capital decidió procesar a los médicos que estaban a cargo de Marcela, la madre que perdió a su bebé en el Santojanni. Los procesó por “homicidio culposo” y la medida alcanzó al director del hospital. A partir de ese momento, hasta los directores de los hopistales se unieron en el reclamo. Las demandas son, ahora, cotidianas. Un ejemplo: el 16 de junio, se presentó en la Fiscalía de Instrucción 12, la jefa del Departamento materno infantil del Penna, Graciela Breccia. Sostuvo que “el hospital tiene 9 anestesiólos para los 7 días de guardia, cuando debería tener 14”, y que también faltan anestesiólogos de planta, por lo que hay “una lista de espera quirúrgica de 80 pacientes”.

Hay dos maneras de ver los motivos de la crisis. En el gobierno apuntan a un “problema estructural”, ya que dicen que hay pocos anestesiólogos y que no se los puede nombrar de un día para el otro. Para los anestesiólogos, en cambio, “el problema es la falta de decisión administrativa”.

Los anestesiólogos que trabajan en la Ciudad están aglutinados en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba). El diario Perfíl informó el sábado 19 de junio que la Comisión de Defensa de la Competencia denunció a esa agrupación por posición monopólica y dominante. Según la denuncia, Aaarba “restringe intencionalmente la cantidad de profesionales”. La llave que manejan es que dicta los cursos que luego habilita para ejercer la profesión. Dando pocos cupos, evitan que se sature el mercado y así logran que los anestesiólogos se coticen.

Consultado por Clarín, el vicepresidente de la Asociación argumentó que en el país hay 1.800 anestesiólogos, que la cantidad es suficiente y que el problema es del gobierno. “Hay 15 anestesiólogos de la Ciudad que no cobran hace un año”, se quejó Campos.

Ahí entra la puja económica. La Ciudad les paga a los anestesiólogos 1.150 pesos el turno de guardia, mientras que ellos pretenden cobrar 2.500. Es mucha plata, pero los anestesiólogos cobran todavía más en el sector privado. Por eso no es sencillo que acepten trabajar para los hospitales de la Ciudad.

Y también hay un problema burocrático, bien de fondo. Desde que se inicia el llamado a un concurso hasta que el anestesiólogo asume su cargo en el hospital, se precisan de 22 a 24 pasos administrativos, lo que tarda meses, según acuerdan todos los actores del sistema. “La burocracia es un problema y estamos aceitando los trámites”, admite Pérez Baliño. Es que esa demora conspira contra los nombramientos. Y si siguen faltando anestesiólogos, las demoras serán otras, serán letales.


Testimonios

Víctor Feld: “Hace pocos días se registraron 15 partos sin anestesiólogo; hubo que buscar anestesistas de otro lugar, con el riesgo que ello implica” (médico de la Maternidad Sardá)

Marcela Suárez: “Comencé a tener contracciones pero los médicos me dijeron que no había anestesistas y que teníamos que esperar“ (madre de la beba que murió el 2/02/08 en el Santojanni)

Armando Escobar: “Esta situación provocará la paralización de los servicios de guardia de los hospitales, ya que se encuentran en una situación caótica” (jefe de Urgencias del hospital de Quemados, junto a otros 9 colegas, en una nota dirigida al SAME del 19/3/2010)

Historia clínica. Nora Mejía Orellana, de 19 años, ingresó al hospital Penna el 26 de mayo pasado, a las 11.20. Estaba embarazada de 29 semanas y sufrió hemorragias. El bebé, además, estaba mal ubicado. Necesitaban hacer una cesárea.

Desenlace. Los médicos que la atendieron pidieron un anestesiólogo, pero el hospital no tenía. El SAME dijo que recién podía acercar uno después de las 14.00hs. A las 14.30 los médicos no pudieron esperar más. Forzaron un parto. Y la beba nació muerta.


300
son los anestesiólogos que precisa el sistema de salud público para que los hospitales funcionen a pleno.

70
Son los que el gobierno porteño dice que faltan, “como mínimo”. Según los médicos, deben nombrar todavía más.

$1.150
es lo que paga la Ciudad a los anestesiólogos por cada turno completo de guardia en los hospitales.

$2.500
es lo que pretenden cobrar. La Asociación de anestesiólogos dice que el Gobierno les debe los sueldos a 15 especialistas.

Clarin.com



Hospitales reclaman una solución urgente a la falta de anestesistas

El martes se reunirán los directores y jefes de guardia de los 33 hospitales porteños con autoridades sanitarias de la Ciudad.

Por Martín De Ambrosio

Santojanni. Por la muerte en 2008 de un bebé están procesados tres médicos de la institución.
Los médicos municipales y los pacientes de la Ciudad de Buenos Aires hace tiempo que lidian con una carencia crónica de anestesistas. A pesar de que hace cuatro años el distrito declaró la “emergencia anestesiológica”, la solución no llega. La confirmación del procesamiento de tres médicos del Hospital Santojanni, donde en 2008 murió un bebé por no habérsele podido realizar la cesárea a la madre, y otro caso similar el mes pasado en el Hospital Penna, determinaron un paro de médicos municipales de dos horas el viernes. Y podrían venir más.

“Es el momento de tomar medidas de fondo; si no se incorporan más anestesistas, haremos otras medidas de fuerza”, dijo a PERFIL Jorge Gilardi, presidente de la Asociación de Médicos Municipales. Aunque reconoció que es un problema federal, según su cálculo faltan entre ochenta y cien anestesistas sólo en la Capital. Otras fuentes estiman que esa carencia, que provoca muertes y demoras en cirugías programadas, es de mil profesionales en el país. “No es lo mismo operar cuando es el momento indicado que tres meses después”, agregó Gilardi.

En ese contexto, el martes habrá una mega reunión de los directores de los 33 hospitales porteños, los jefes de guardia y los jefes del área de anestesia junto con las más altas autoridades del área de Salud del gobierno local para buscar una solución. Es que la declaración de la “emergencia anestesiológica” finalizaría el mes próximo.

Culpas. Según Gilardi, la responsabilidad por la falta de anestesistas es compartida entre el Gobierno porteño y la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba), la misma que es acusada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y la Comisión de Defensa de la Competencia de la Nación de actitudes monopólicas. Ocurre que, por un convenio con la UBA, la propia Aaarba es la encargada de la formación y habilitación de los anestesistas, de decidir quiénes y dónde realizan las guardias y de facturar las prestaciones, como informó PERFIL la semana pasada. Un manejo de la oferta y la demanda de profesionales que implica, según se denuncia, honorarios que llegan a $ 80 mil por mes o más.

“Se puede y se debe cambiar ese convenio UBA-Aaarba. La ley de emergencia da las armas administrativas y legales para conseguirlo pero hasta ahora se hizo algo muy paliativo”, agregó Gilardi. La Aaarba asegura que ellos forman el personal necesario, pero que el Gobierno porteño no efectiviza los nombramientos en los hospitales. Las autoridades, a su vez, dicen que el problema es que no hay anestesistas para efectivizar. La situación es tan crítica que hasta se usaron ambulancias del SAME para trasladar especialistas de un hospital a otro ante una emergencia.

El enojo y la protesta de los médicos también tiene como ojo a la Justicia que exigió, en el fallo de Cámara que confirmó el procesamiento del director del Santojanni y dos jefes de área, a los responsables de los hospitales y a los jefes de guardia renunciar si no están las condiciones asistenciales necesarias para cumplir con su función de salvar vidas. Para Gilardi, “no es resorte de los colegas nombrar anestesistas, es una función clara de Gobierno, y también conseguir que ese recurso humano que hoy no existe se forme”, señaló. Y agregó: “Nosotros, como gremio municipal, reclamamos que el estado diga cuántos faltan y arbitre los medios para que existan los concursos y los nombramientos debidos. La Aaarba es uno de los problemas, pero no todos”, dijo. Mientras tanto, la salud sigue en terapia intensiva.


Lemus, en la cuerda floja

Mientras los médicos porteños hacen paro y reclaman por la falta de anestesistas en los hospitales, el ministro de Salud del gobierno de Mauricio Macri, Jorge Lemus, suma cuestionamientos, además, por otros flancos.

En primer lugar, en la semana se dieron a conocer las cifras de mortalidad infantil que muestran un aumento en su distrito, cuando la cifra nacional se mantuvo estable, con una levísima tendencia a la baja. Pero además trascendió una denuncia según la cual Lemus cobraría honorarios por $ 16 mil como asesor de una mutual privada, algo que supone una incompatibilidad con su cargo ministerial. Esto último movilizó a los legisladores porteños opositores a a pedirle la renuncia.

Lemus nunca tuvo una posición muy sólida dentro del gobierno macrista y no es la primera vez que se oyen rumores de cambios en la cartera que dirige: arreciaron durante la crisis de la gripe A del año pasado pero pudo capear el temporal. Mientras las críticas no se detenían, el médico, que es titular de Historia de la Medicina en un posgrado de la UBA, viajó a Florencia para dar rienda suelta a uno su hobys: pintar. El martes, deberá escuchar quejas.

Perfil.com


El Ministerio de Salud porteño reconoció demoras en designaciones
Prometen nombrar anestesistas

El ministro aseguró que incorporará entre 70 y 100 profesionales. La Asociación de Médicos Municipales dice que el déficit es de 120 a 150. Los anestesiólogos niegan responsabilidad por la baja cantidad de residencias en la especialidad.

El vicepresidente de la Asociación de Anestesiología, Daniel Campos, con la diputada Diana Maffía.El ministro de Salud, Jorge Lemus, reconoció que hay lentitud en los nombramientos de anestesistas y prometió ayer efectivizar la incorporación de entre 70 y 100 profesionales de esa especialidad. Lo hizo durante una reunión en la que fueron convocados por el gobierno porteño los directores de los 33 hospitales y referentes gremiales del sector, para tratar la crisis que quedó en evidencia trágicamente con la muerte de dos bebés en el momento del parto por falta de anestesistas. “El ministro no dio un plazo, pero necesitamos que estén en los hospitales en no más de 30 días”, exigió en diálogo con Página/12 el presidente de la Asociación de Médicos Municipales, Jorge Gilardi, quien participó del encuentro. Gilardi, no obstante, estimó entre 120 y 150 el déficit de anestesiólogos. El tema también fue tratado en la Comisión de Salud de la Legislatura, donde las autoridades de la Asociación Argentina de Anestesiología de la República Argentina (Aaarba) responsabilizaron al gobierno porteño por la escasez de especialistas debido a demoras en las designaciones que pueden llegar a quince meses o más en algunos casos. Precisaron que los 28 profesionales que ganaron los concursos en octubre de 2009 recién fueron llamados a partir de abril y mayo de este año para tomar sus cargos y a la fecha quedan algunos sin ingresar. Y que todavía hay catorce profesionales sin cobrar sueldo.

La exposición del vicepresidente y el presidente de la Aaarba, Daniel Campos y Carlos Carbajal, mostró que desde que un anestesiólogo gana un concurso hasta que le llega la designación y puede empezar a trabajar y cobrar su sueldo, el trámite atraviesa 36 instancias administrativas y el proceso puede demorar más de un año y medio. Carbajal contó que él mismo ganó el concurso en marzo de 2007 y pudo incorporarse al cargo recién en julio de 2008. Para la entidad, con la incorporación de 40 anestesiólogos se estabilizaría el sistema público.

“Esto demuestra que nosotros, que la Legislatura, no tiene la culpa de lo que pasa. El gobierno no necesita ninguna emergencia para designar más anestesiólogos. Es una facultad del ministro de Salud y del jefe de Gobierno. Acá lo que hay es una falencia que tiene que ver con las designaciones”, opinó el diputado Jorge Selser (Proyecto Sur). La legisladora Diana Maffía (Coalición Cívica) coincidió. Un día antes, Lemus había responsabilizado a la oposición de la crisis por negarse a aprobar una ley que prorrogue la emergencia de los servicios de anestesia o anestesiología sancionada en febrero de 2007. El ministro de Salud alegó que la norma le permitiría realizar nuevos nombramientos en forma expeditiva. “De los 165 médicos que ganaron concursos en 2007 todavía hay algunos que no fueron nombrados. Y eso sucedió dentro de la emergencia. No es cierto entonces que la ley vaya a resolver el problema”, alegó Maffía. “Es un problema de rapidez administrativa”, objetó Carbajal. El vice de la Aaarba precisó que en 2007 ingresaron por concurso 74 anestesiólogos a los hospitales porteños, en 2008, 12, en 2009, 28 y que en 2010 esperan que se incorporen 40. Pero aclaró que no a todos les llegó el nombramiento. Según dijo Gilardi, hay en total unos 320 anestesiólogos en el sector público porteño.

El macrismo insistió ayer en la comisión para que se debata el pedido de prórroga de la emergencia. Pero se encontró con un “no” rotundo de la oposición, que rechaza particularmente un artículo, el 2º, del proyecto, que establece “la libre disponibilidad de los anestesiólogos”, esto es, que puedan ser trasladados de un hospital a otro y no tengan un lugar fijo de trabajo. “La emergencia no resuelve la celeridad en los nombramientos, que es el problema actual. Además, la movilidad choca con los derechos laborales”, dijo a este diario Gabriela Alegre (Encuentro Popular para la Victoria) al término de la reunión.

También quedó en evidencia que hubo una reducción en las residencias de la especialidad, una de las alternativas que tienen los médicos para convertirse en anestesiólogos: de 50 vacantes en 2007 y 2008 se pasó en 2009 y 2010 a 20. De esta forma, hay menos especialistas disponibles. Según dijo el vicepresidente de la entidad, faltan dos años para que egresen los primeros 50 residentes de los 131 que están formándose actualmente. Se les preguntó a las autoridades de la Aaarba si la entidad regulaba el cupo de las residencias. Campos lo negó y respondió que fue una decisión del gobierno porteño disminuirlo. Quedaron dudas. La pregunta de los legisladores apuntó a aclarar algunas sospechas que pesan sobre la entidad que indican que controlaría la cantidad de nuevos anestesiólogos que se incorporan al mercado, para evitar que caigan los sueldos. “¿Tenemos que ampliar al número de personas en formación o nombrar a los que están formados?”, lanzó a modo de pregunta el vicepresidente de la Aaarba. El diputado Antonio Campos (UCR) llegó a preguntar si la entidad no actuaba como una “válvula reguladora de la formación”, dado que brinda un curso académico paralelo a la residencia para capacitación de los anestesiólogos. “Nos limitamos exclusivamente a dar una formación de calidad. No ejercemos el poder de la matrícula”, respondió el vicepresidente. La matrícula es potestad del Ministerio de Salud de la Nación.