martes, 31 de enero de 2012
Sindrome de Burnout en Medicos
Sindrome de Burnout en Medicos
El Dr. Ernesto Gil Deza pronunció una conferencia magistral que profundiza hasta el núcleo mismo de la insatisfacción y el malestar profesional.
Vamos a analizar el problema del burnout y la responsabilidad de que yo esté aquí es exclusivamente de los organizadores y el libro de quejas está a su disposición.
El problema del burnout es un tema en el cual hemos logrado comprender que los médicos somos humanos. Como los médicos somos humanos, tenemos problemas con nuestro conocimiento: nuestro conocimiento es frágil. Antes éramos onmiscientes, hoy sabemos que lamentablemente nuestros conocimientos son frágiles, escasos e inciertos.
Tenemos problemas éticos: los conflictos de intereses versus la sacralidad médica.
Aun cuando el juramento hipocrático obligara a que educáramos a los hijos de nuestros maestros y obligara a que respetáramos la sexualidad de aquellas casas de las personas que visitábamos, siempre nos consideramos mucho más cerca de los santos que de los hombres, hoy sabemos que somos hombres. El conocimientos no está desprovisto de intereses espúreos.
Un problema práctico: antes éramos omnipotentes, hoy lamentablemente sabemos que tenemos dificultades con nuestra práctica. Esto no sólo nos afecta a nosotros, sino afecta a todo aquel que trabaje en el área de salud, o puede afectarlo.
Claramente el burnout es la etapa final del estrés profesional y se caracteriza por tres cosas: estar emocionalmente exhausto, estar despersonalizado, tener baja estima e insatisfacción, y puede afectar hasta al 66% de los oncólogos clínicos.
¿Cuál es el máximo estrés que vivimos en nuestra práctica profesional?
El máximo estrés que vivimos en nuestra práctica profesional se da en dos situaciones diferentes. Aquella situación donde el curso es infausto, es decir, lamentablemente prevemos lo que va a suceder indefectiblemente y además, somos incapaces de actuar. Por eso la mayor presión, el mayor estrés, la vive una enfermera de neonatología: sabe lo que va a suceder y, lamentablemente, no está en condiciones de actuar para modificar ese curso.
El otro problema son las expectativas desmedidas, la insatisfacción: es la relación entre la desmesura de lo que esperamos y la realidad de lo que obtenemos. Aunque eso puede definir desde un matrimonio, hasta casi cualquier otra cosa digamos, lo cierto es que esta frustración entre lo que esperamos y la realidad nos genera una enorme limitación y tensión.
La incidencia de burnout varía en toda la profesión médica, entre el 10% y el 70%, es decir, no hay área médica libre de estrés, no hay área médica libre de burnout, no hay persona que trabaje en salud que no pueda exponerse a ello.
Hace poco tiempo, TheNew England Journal of Medicine publica una perspectiva sobre el problema del suicidio médico, tema del que no se habla pero que todos conocemos y del que todos tenemos alguna experiencia próxima. 25 estudios distintos muestran un 40% más de suicidio entre los médicos y un 130% más de suicidio en las médicas con respecto a los profesionales de la misma edad y sexo de la población general. Esta diferencia se debe fundamentalmente a dos cosas: el acoso sexual de las médicas en el trabajo, hay una correlación directa entre acoso sexual e intento de suicidio; la insatisfacción laboral por no poder acceder a puestos de dirección y la eficacia en que los intentos de suicidio se transforman en suicidios reales.
¿Cuál es la causa esencial de esta diferencia que nosotros tenemos en nuestra profesión con respecto a las demás profesiones?
Fíjense, (puede sonar viejo esto), pero la verdad es que nuestra profesión es una verdadera vocación en la cual los miembros no pueden separar su profesión de su vida.
¿Esta es la primer frase de qué libro?
Esta es la primera frase del primer capítulo del “Cecil”. Así empieza el Cecil, es decir, lo primero que nos dice el libro más estudiado en medicina clínica es: señores, ustedes acaban de abrazar un estilo de vivir, lo cual implica no sólo una manera de hacer sino una manera de ser.
¿Cuáles son los desafíos en nuestra vida profesional que nos colocan antes estas situaciones de estrés que a veces nos “queman”?
* El manejo de la verdad
* El problema de la enfermedad.
* El cuidado de la familia.
* El enfrentamiento de la muerte.
· El manejo de la verdad es una arte que lamentablemente aprendemos después de recibirnos, y no antes. El órgano más importante para manejar la verdad no es la lengua, es la “oreja”. Entrenarse en escuchar, en ser capaz de percibir lo que el otro necesita.
· El problema de la enfermedad es claro: hay enfermedades que son prevenibles, hay enfermedades que son curables, hay enfermedades que son paliables, pero todas son temibles y todas son mortales, sino no son enfermedades.
La enfermedad nos enfrenta a nuestra debilidad radical: a la muerte. Sino, no la consideramos enfermedad. Y esa fragilidad está presente desde nuestros tiempos de estudiantes (yo creo que fuera de embarazarme padecí todo lo que estudiaba).
· El cuidado de la familia es un desafío muy claro. Cuando ingresa alguien al consultorio o cuando vemos a alguien en el hospital estamos viendo junto, detrás y siempre, a la familia. Porque cualquier grupo humano que cuida a un paciente mugiente es familia. No estamos hablando de familias bien constituidas, mal constituidas, relativamente constituidas, desconstituidas, contracturada o lo que fuere. Estamos diciendo, cuando hay un grupo humano que cuida a un paciente, eso es una familia. Y tenemos que saber cuáles son sus enfermedades, cómo fueron sus duelos previos, qué estructura familiar, qué roles se han roto y, en el caso particular de la atención de pacientes murientes, tenemos que ver a los chicos, porque la mayoría de las veces, los niños, en esas condiciones, son alejados y no son vistos y sufren enormemente.
· El dilema de la muerte, al cual la mayoría de la población tiende a no mirar, es existencial, es instantáneo, es irreversible, es indefectible, es incierto, es insoluble, es impactante y es inexplicable y si alguien quiere agregarle algo más puede. Lo cierto es que decía Marañón: “nadie que se enfrenta a un ser que acaba de morir y tiene corazón pude dejar de sentir”. Y nadie que tiene cerebro puede dejar de pensar.
Entonces, esta realidad que nosotros vivimos, del manejo de la verdad, del control de la enfermedad, del cuidado de la familia y del enfrentamiento de la muerte está en cada uno de los pacientes que vemos todos los días de nuestra vida, todas las horas de nuestro día. Observen ustedes que, teóricamente, de esto no se habla y entonces la mayoría de los conflictos que surgen en los matrimonios médicos son muy claros: “estoy casada/o con un mudo”.
Hay desafíos que son clásicos en la Medicina: ¿Qué es una buena Medicina? o ¿Qué es un buen médico? o ¿Qué es buena calidad médica?.
Aquél que tiene buena comunicación, disponibilidad, calidad y experiencia: junte Ud. estas cuatro cosas y tiene un buen médico.
La esencia de una buena comunicación es entender que el paciente es una persona y no un problema médico a resolver. Claro que la primera vez que lo sabemos es después que nos recibimos, porque hasta ahí lo que hemos estudiado son sólo enfermedades. De hecho, aún hoy, la bioética nos enseña mucho más a cómo analizar, resolver y poder lidiar con problemas que probablemente nunca vamos a ver, como la terapia génica, y nos somos capaces de resolver el problema de como tratar mejor a nuestros pacientes cotidianamente, que también es un problema ético.
De hecho, en una Medicina moderna nanotecnológica, una corte suprema autoriza un aborto porque no podemos cuidar un embarazo.
El paradigma actual es gravísimo porque no tenemos tiempo, no sabemos para qué, pero no tenemos tiempo. Eso es seguro. Y si no tenemos tiempo, yo te puedo decir con qué te puedo dar tiempo. Entonces hay una enorme medicalización de la cultura. Todo el mundo cree que nosotros tenemos que tener una solución, solución que tiene que ser un medicamento. Y una enorme cantidad de medicamentos se consumen fundamentalmente para poder resolver problemas existenciales que no solucionan los medicamentos.
¿Quiénes son los más importantes consumidores de medicamentos?: Los médicos. Los más importantes consumidores de medicamentos son los médicos. Solamente somos superados en la ingesta alcohólica por los escritores.
Pero hay desafíos de la modernidad además de los desafíos clásicos. Para todos o para algunos ¿ahí hay personas?, y tenemos que tomar decisiones nosotros y muchas veces, apenas sabemos quienes somos, mucho menos podremos saber quiénes son.
Diagnóstico del Síndrome de Burnout:
El diagnóstico del síndrome de burnout es relativamente fácil y nos vamos a basar en una de las pocas normas que hay para su diagnóstico, prevención y tratamiento que hizo la Sociedad Internacional de Oncopediatría.
1. La primera evidencia de burnout es el cansancio. Cansancio, depresión, trastornos del sueño y cambios del apetito. Esta es la primera etapa.
Cuando uno tiene evidencias de que eso está sucediendo debe empezar a prender las alarmas, ¿por qué? Por que eso significa que nosotros como instrumento empezamos a tener dificultades y nuestros pacientes pueden sufrir las consecuencias. Empezamos con cosas que parecen banales pero no lo son. Ahí es donde tenemos que empezar a prestar atención.
2. La segunda es insatisfacción: perdemos felicidad y perdemos grado de placer en lo que estamos haciendo. Aparece entonces la indiferencia, el resultado no me importa, el cinismo que una enorme cantidad de veces lo empleamos en el entrenamiento de los residentes cuando jugamos al célebre "no, usted no tiene razón". Si la tiene: su conocimiento es absolutamente azaroso no fruto del razonamiento. Acertó. Si acertó y es viejo es tan clásico que es obvio. Si es nuevo: no está probado. Si está probado: no está en un estudio randomizado. Si es randomizado: no se publicó en el New England, olvídese...
Pero muchas veces lo empleamos en nuestra relación con todo el grupo que está trabajando en nuestro entorno. Eso genera irritabilidad y falta de participación. La persona deja de estar presente en las actividades grupales. Esto lleva a la sensación de fracaso profesional, y a la sensación de fracaso personal por esa condición que decíamos al principio: se ha abrazado una manera de vivir, una manera de ser.
3. Por lo tanto se incorporan los hábitos tóxicos y el abandono laboral. Esto es la tercera etapa de algo que empezó con el cansancio, siguió con la insatisfacción y llegó a este nivel. Por supuesto, esto se traduce rápidamente en el trastorno de relación social más próxima que es el marital y el familiar, la tasa de divorcios médicos es notablemente más alta que la de la población general y en la muerte permanente ya sea por el abandono profesional donde dejamos una manera de ser o directamente por quitarnos la vida.
Todo esto, como ustedes ven, no se produce de un día para otro. No se produce sin señales de alarma, no se produce sin tener evidencias de que algo está ocurriendo. Este evento final es algo que no se quiso ver. Es una negación activa a entender lo que nos está pasando. Hay instrumentos, muchos, que uno puede intentar poner en evidencia. Algunos muy complejos y otros muy simples. Pero lo cierto es que, independientemente del instrumento que ustedes elijan, lo más importante es tomar conciencia de lo que a uno le está pasando.
La prevención y el tratamiento del síndrome de burnout se basan en comprender que el cuidado de uno mismo debería ser parte esencial de nuestra actividad profesional. En tomar conciencia que el cuidado que uno debe hacer con uno mismo no es solamente para que uno esté mejor, sino para que todos estemos mejor, incluyendo la salud de nuestros enfermos. Porque en la medida de que nosotros estamos mejor, nuestros diagnósticos son más certeros, nuestros tratamientos son mejores y nuestros enfermos están mejor. Es decir, debería formar parte de la obligación del médico cuidarse a sí mismo porque él es el factor pronóstico más adverso para una enfermedad. No se olviden ustedes, que la única chance que tiene un paciente de salvarse si un médico equivoca el diagnóstico es que también equivoque la terapéutica. Si un médico equivoca el diagnóstico, la única chance que le queda al paciente de zafar es que se equivoque en la terapéutica también. Sino, lamentablemente el enfermo padecerá las consecuencias.
También es claro que el burnout resulta de un desequilibrio entre las demandas del trabajo y las características individuales. Y esto pone una enorme responsabilidad en los encargados de seleccionar a las personas para los trabajos. ¿Por 1qué? Por que es posible que la demanda no pueda ser satisfecha por todos de la misma manera. Y es totalmente lícito decirle a alguien: "me parece que usted no es el capacitado para llevar a cabo esta tarea". Pero es una responsabilidad de los jefes, que tienen que prevenir la destrucción de una persona evitando que inicie un camino que lo llevará al fracaso.
El primer paso para poder resolver el problema del burnout es entender nuestras limitaciones. Y eso supone descubrir nuestros límites y respetarlos. Y esto exige una cosa que no nos damos: tiempo y autoconocimiento.
¿Para qué sirvo y hasta dónde puedo?
Y uno tiende a creer que sirve para todo y que lo puede todo. Ahí se destruye.
El segundo paso es entender los conflictos. Y esto significa descubrir las barreras y tratar de sortearlas. Y esto también exige tiempo y reflexión.
Solamente para ver los problemas de las Medicinas. Nosotros vivimos en un mundo en el que se ejerce la Medicina. Si ustedes se disiparan un segundito de lo que ustedes hacen y miran alrededor van a ver que la Medicina tiene conocimientos mágicos, históricos. Si, si, del conocimiento mágico ya hay evidencias en la prehistoria. Pero también hay tribus salvajes y urbanas actuales donde claramente el conocimiento no tiene absolutamente nada de científico: el diagnóstico es impuesto, la terapia es conjurada, el conocimiento es esotérico y la transmisión es clonada. Pero está en la televisión y en Internet. Si, si, y los pacientes lo leen, sí, claro, y lo creen, por supuesto.
Está el conocimiento clínico, que en principio es empírico, racional, experimental, el diagnóstico es expuesto, el conocimiento es universal y la transmisión es escolar y teóricamente se da en una relación diádica, íntima, secreta, plena: la relación médico-paciente. Pero pocas veces podemos ejercitarlo con precisión. Cuando eso se hace, raramente es adecuadamente remunerado.
A fines del siglo XIX se incorpora otro conocimiento que es patológico, donde además del conocimiento clínico viene la certificación del conocimiento de alguien que habitualmente no ve al enfermo pero sí tiene razón. Es un conocimiento que funda una dicotomía muy importante y falsa que es la que hay un cuerpo y un alma. Pero básicamente es un conocimiento certificado, por lo tanto, lo que el médico piensa será certificado o no por lo que el patólogo muestre.
A mediados de la década del 50 nace el conocimiento asistido, donde ya participa otro más que tampoco ve el enfermo. Hay un conocimiento clínico, hay una certificación y hay un estudio complementario donde el laboratorio e imágenes dicen cosas del enfermo. Al enfermo no lo ven, pero la imagen está.
Desde 1953, pero sobre todo desde el 2000, nace un conocimiento predictivo esto significa: con la genómica la transgenómica o la proteomica: “yo te voy a decir lo que te va a pasar”. Es decir hay un nuevo oráculo que escribe con 4 letras "ACTG", si, y que además en capas a descifrar nuestro código: 6000.000.000 de letras.
A ver si esta claro, ¿alguien sabe lo que son 6000.000.000 de letras?
No es tan habitual, dado que estamos en la informática es muy fácil: abran el Word tomen por default Times New Roman 12, una hoja A4 escriban dejando 2 cm. de margen a la derecha y a la izquierda, 2cm abajo y 3 cm. arriba y escriban 6.000.000.000 de letras, serán 60 metros de altura de hojas. Si cuando ustedes van por la calle ven un edificio de 23 pisos piensen que de la vereda hasta el techo esta escrito el ADN y así se escribe “hombre”.
Te falta una letra: la anemia falciforme, 2 letras: deficiencia mental severa, te faltan 3 letras: sos mono, es así de fácil. Ahora a pesar de eso yo te voy a decir como vas a envejecer, desde cuando te vas a olvidar como se llamaba tu primera novia, en que momento vas a tener un cáncer, el infarto, o la insuficiencia tiroidea, si antes no te atropella el 60 o no te agarran los piquetes. Hay detalles contextuales que pueden relativizar esto, pero el conocimiento está.
Hay conocimientos desiderativos, si yo quisiera ser Nikole Kidman seria difícil, pero alguien podría decir bueno, con táctica paciencia y mucha “guita” podemos lograrlo.
Y hay un conocimiento coactivo, descubre un remedio y te diré que enfermedad tienes. British Medical Journal, 2 artículos brillantes. Una serie de enfermedades que eventualmente son trastornos funcionales o banalidades se pueden transformar en trastornos gravísimos si yo tengo el medicamento adecuado.
La mentalidad mágica persiste en el menor de nuestros gestos, no se olviden que cada vez que yo escribo r/p, "recipe", todo lo que estoy haciendo es trasladar al latín el signo de Orus con el que se iniciaban los papiros de aquellas prescripciones médicas. Es decir cada vez que yo pongo "recipe" lo que estoy pidiéndole a Orus es que ilumine y logre que esa receta sea eficaz aunque no lo sepa.
La relación medico/médico, es decir la relación entre colegas, es la más difícil de todas, ¿porque es la más difícil de todas? Porque no hay nada peor que un colega, así de fácil tanto es así que hay dos relatos de la creación: el primer relato es aquel en el cual se dice: Dios tomó tierra y agua e hizo muñecos de barro y así creo el hombre, pero en las cuevas de Cunram hace poquito se encontró otro parrafito que dice: y después tuvo un cólico y creo un colega, entonces digamos este es un problema grave porque habitualmente el colega no tiene razón. Entonces tenemos que tener mucho cuidado en las segundas opiniones porque generalmente los oncólogos opinamos de cardiología, los endocrinólogos de psiquiatría , todos opinamos fundamentalmente de lo que no sabemos y le decimos con la autoridad que nos da el ser médico y que nos crean, mucho peor si son colegas de la misma especialidad. Es importante entender que esto genera aun más ansiedad.
El tercer paso para combatir el burnout es construir equipos de trabajo.
Pero los equipos de trabajo no se declaman, los equipos de trabajos se construyen. Como dice Vincent; cuando viene alguien y me dice yo trabajo en equipo yo le digo, mostrame la cicatriz. Fíjense ustedes no hay nada mas claro para conformar equipos que un equipo de fútbol o una orquesta, ellos entrenan 40 horas por semana para trabajar a lo sumo 2, y nosotros con suerte entrenamos 2 horas para trabajar 40 horas.
Los equipos se construyen con roces con fricciones con dificultades con fracasos con éxitos con historia y no crean ustedes que sólo los malos médicos pueden tener burnout. Sir. William Osler uno de los mas grandes médicos del siglo XIX y principios del siglo XX dejó la Jhon Hopkins y se fue a Oxford porque sufría lo que en esos momentos se llamaba surmenage, que no es mas que burnout.
El trabajo en equipo exige normas y entrenamiento diario porque las normas facilitan la tarea, ayudan a que la toma de decisiones. Pero es cierto que uno tiene que tener un número limitado de normas eficaces, porque cuantas menos sean mejor se cumplen.
Las vocaciones personales, no todos estamos llamados a lo mismo, yo he asistido mas de 1000 enfermos hasta su muerte. Entre otras muchas cosas porque vocacionalmente no me generan conflicto, bueno, no todos queríamos ser cura cuando éramos chicos y decidimos casarnos después, entonces es comprensible que alguien diga, que a mi vocacionalmente no me interesa eso.
Las vacaciones periódicas, la vacación no es solamente un momento de distensión, es también un tiempo de reconstrucción.
Las postas criticas, cuando alguien ha perdido a un familiar recientemente es importante que no se enfrente a enfermos que tienen la misma patología o la misma edad del familiar que murió.
Nietszche decía: “Todo aquel que tiene un porque vivir, siempre encuentra un como”. Empezamos a estudiar Medicina porque queríamos aliviar y ayudar a la gente, no debemos olvidar eso porque el médico es siempre aquel que busca ayudar al sujeto.
La contención del paciente, los cuidados paliativos, la investigación clínica, la docencia institucional, la educación junto con los talleres recreativos, todo puede incorporarse a la tarea de un médico y darle un mejor significado a su acción y generar una Medicina integrativa y participativa. Esto supone incorporar al paciente, a la familia y a la sociedad en la Medicina, y es nuestra función hacerlo, porque ellos son, o por lo menos deben ser parte del equipo y claramente hay una utilidad grande en hacer participar a los pacientes en la toma de decisiones, se alivia enormemente la tarea.
Si este es nuestro núcleo causante del problema: el manejo de la verdad, el alivio de la enfermedad, el cuidado de la familia y el problema de la muerte.
Si estos son los desafíos: el tiempo y los dilemas éticos y prácticos cotidianos.
Si esta es la solución: entender que somos limitados, descubrir cuales son las barreras y formar equipos, la decisión de hacerlo o no hacerlo, descubrir cuales son las barreras y formar equipos, la decisión de hacerlo o no es absolutamente individual.
Recuerden ustedes que la mas vieja, la mas clara la mas útil definición de médico la dio un filósofo romano en el siglo IV y definió al médico con cuatro palabras: “hombre bueno experto en el arte de curar”.
No se puede lograr un médico solo con expertitud, no se puede lograr un médico solo con humanidad; humanidad y expertitud es lo que logran un médico y nosotros debemos cuidarlo.
Muchas gracias.
· La conferencia del Dr. Ernesto Gil Deza tuvo lugar el día 1º de Julio de 2005 en la sede de la AMA como parte del programa de las Jornadas IntraMed 2005
Publicado por DrBlues @ 1:09 | Neuropsicologia Comentarios (5) | Enviar
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http://neurociencias.blogcindario.com/2005/11/00022-sindrome-de-burnout-en-medicos.html
El Síndrome Burnout en médicos hispanoamericanos
Armand Grau, Daniel Flichtentrei, Rosa Suñer, Sílvia Font-Mayolas, María Prats y Florencia Braga
IntraMed
Rev Esp Salud Pública 2009; 83: 215-230, N.° 2 - Marzo-Abril 2009
A continuación se expone el resumen y la introducción del trabajo, podrá descargar el trabajo completo en formato pdf haciendo click aquí
Resumen:
Fundamento: La aparición del síndrome de burnout se relaciona con factores ambientales, culturales y personales. Los objetivos de este estudio son comparar la prevalencia de burnout entre profesionales sanitarios de países de habla hispana y explorar su asociación con las características sociodemográficas y profesionales de los trabajadores y con sus percepciones.
Métodos: Se ha estudiado el síndrome de burnout en 11.530 profesionales de la salud de habla hispana (51% varones, edad media de 41,7 años). Se utilizó el Maslach Burnout Inventory y un cuestionario de elaboración propia vía online desde el portal sanitario Intramed El período de estudio fue desde diciembre del 2006 hasta septiembre del 2007. Las asociaciones entre variables se estudiaron mediante pruebas de regresión logística.
Resultados: La prevalencia de burnout en los profesionales residentes en España fue de 14,9%, del 14,4% en Argentina, y del 7,9% en Uruguay. Los profesionales de México, Ecuador, Perú, Colombia, Guatemala y El Salvador presentaron prevalencias entre 2,5% y 5,9%. Por profesiones, Medicina tuvo una prevalencia del 12,1%, Enfermería del 7,2%, y Odontología, Psicología y Nutrición tuvieron cifras inferiores al 6%. Entre los médicos el burnout predominaba en los que trabajaban en urgencias (17%) e internistas (15,5%), mientras que anestesistas y dermatólogos tuvieron las prevalencias más bajas (5% y 5,3% respectivamente). Fueron variables protectoras la mayor edad (OR=0,96), tener hijos (OR=0,93), la percepción de sentirse valorado (OR=0,53), el optimismo (OR=0,80), la satisfacción profesional (OR=0,80) y la valoración económica (OR=0,91).
Conclusiones: La prevalencia del burnout es mayor en España y Argentina y los profesionales que más lo padecen son los médicos. La edad, tener hijos, la percepción de sentirse valorado, el optimismo, la satisfacción laboral y la valoración
económica, son variables protectoras de burnout.
Relación médico-paciente, en crisis
Relación médico-paciente, en crisis
Medicina defensiva, medicina evasiva y médicos sin tiempo para el paciente.La Nación
Más del 50% de los médicos consultados en una encuesta reciente reportó haber sufrido algún tipo de agresión verbal o física significativa durante el ejercicio de su profesión ("Agresiones contra médicos", Braga, F. y col. Portal Médico Intramed, e-research). Según múltiples fuentes, el 20% de los médicos argentinos han sido demandados judicialmente por presunta mala praxis (XIV Congreso Argentino de Salud, Mar del Plata, 2011). Los honorarios profesionales que pagan obras sociales y empresas de medicina prepaga por una consulta médica son verdaderamente irrisorios.
En el ámbito público, la presión de una asfixiante demanda de atención, las deficiencias edilicias y el déficit de insumos y de enfermería profesional exponen al médico a ejercer su profesión en condiciones, en muchos casos, inaceptables.
Paralelamente, en el ámbito privado las presiones no son menores: listas de turnos agotadoras con un tiempo tan breve frente al paciente que imposibilita establecer una relación médico-paciente adecuada.
Ciertas especialidades médicas críticas muestran, en los últimos años, una notoria reducción en el número de aspirantes a cubrir vacantes, ya sea en la etapa formativa como en posiciones para especialistas experimentados.
Esto es consecuencia directa del desaliento que genera un escenario laboral cargado de abrumadoras responsabilidades y exigencias sin un reconocimiento acorde con ellas. No es lógico que un sistema de salud se sustente en la heroicidad de sus protagonistas. Las vocaciones, en muchos casos, son erosionadas por un escenario tan adverso. La calidad de vida del médico promedio ha descendido a niveles impensables.
Los "sistemas de adaptación" que han adoptado muchos médicos a este escenario no son los mejores ni para ellos ni, mucho menos, para sus pacientes.
Desde hace años se ha expandido la expresión "medicina defensiva". Fue la respuesta que una gran proporción de médicos adoptó para intentar tener una posición más sólida, en términos probatorios, ante una eventual demanda judicial. Esto se tradujo, por ejemplo, en un aumento notorio en la solicitud de estudios complementarios que están más allá de los estándares recomendados. Esta conducta tiene claras implicancias en términos de dispersión de recursos económicos, además del tiempo ineficazmente empleado.
Todo este contexto ha generado un quiebre en la relación médico-paciente. Flota en el subconsciente colectivo de la comunidad médica, con distintos matices, la percepción de que todo paciente puede ser un potencial litigante.
El "sistema de adaptación" frente al honorario reducido de la consulta fue el incremento del número de consultas, que redujo drásticamente el tiempo ofrecido a cada paciente (además del pluriempleo).
Se cambió calidad por cantidad. La consulta es el eslabón fundamental de la actividad asistencial del médico. Las decisiones que se toman en la consulta marcan, muchas veces, el destino de un paciente. La consulta médica requiere un tiempo para escuchar atentamente al paciente, un tiempo para examinarlo minuciosamente, un tiempo para redactar una historia clínica completa y un tiempo para explicar al paciente y familiares su dolencia, el tratamiento que se debe instituir, los estudios por efectuar y las perspectivas. ¿Cuánto tiempo suman todos estos tiempos?
Médicos y pacientes nos hemos acostumbrado a consultas de una brevedad extrema. Esto daña a ambas partes. El médico responsable sabe que está menoscabando su profesión y exponiéndose a cometer errores. El paciente no se siente contenido y tiene, muchas veces, la certeza de no haber sido correctamente evaluado. Ambos en definitiva son víctimas de un perverso sistema que ha reemplazado conceptualmente al binomio médico-paciente por el de prestador-cliente (subproducto del gerenciamiento de la salud aplicado a ultranza).
Ubiquemos ahora en este crítico contexto una actividad como la medicina, marcada en múltiples casos por la incertidumbre y los hechos fortuitos. Es lógico deducir que el desgaste laboral del médico desemboque, en muchos casos, en graves consecuencias para su salud física y mental. Patologías como el burn-out , el estrés crónico o el síndrome judicial comprometen hoy a un gran número de profesionales. El índice de insatisfacción profesional entre los médicos ha crecido notoriamente. Al médico le es muy doloroso admitir abiertamente estas íntimas vivencias vinculadas al ejercicio de su profesión.
El otro "sistema de adaptación" cuyos primeros indicios son evidentes es el que me atrevo a denominar como el de la "medicina evasiva". Esto se traduce en evitar tratar pacientes con patologías críticas con un pronóstico reservado. Es decir, estamos transitando por el camino hacia el fin del "médico heroico".
Las implicancias de la medicina evasiva son fáciles de deducir: médicos en la cúspide de su experiencia y capacidad intelectual que restringen voluntariamente su actividad profesional.
Muchos médicos, agobiados por este escenario laboral, deciden abandonar la medicina asistencial anticipadamente.
Todos somos potenciales pacientes. Cuando está comprometida nuestra salud, deseamos ser atendidos por médicos con una sólida formación sedimentada con la experiencia, con sentido común y con la tranquilidad espiritual necesaria para adoptar las mejores decisiones.
El camino por el que está transitando la medicina argentina en lo que hace al escenario en el que ejerce su profesión el médico no parece ser el mejor para lograr aquel "encuentro entre una conciencia y una confianza", como fuera magistralmente definida la relación médico-paciente por Duhamel.
Mucho se ha avanzado en materia de los derechos de los pacientes, pero, paralelamente, se ha descuidado el derecho de los médicos a ejercer su profesión en condiciones acordes con la enorme responsabilidad a que los enfrenta diariamente su labor. Por los motivos previamente expuestos, esto termina repercutiendo, inexorablemente, en la calidad del servicio de salud. Las instituciones médicas y los legisladores deben enfocar urgentemente estas cuestiones como lo que realmente son: un verdadero problema de salud pública que requiere soluciones concretas.
© La Nacion El autor es doctor en Medicina, médico oftalmólogo y profesor universitario. Médico legista universitario y docente de la Cátedra de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la UBA
jueves, 22 de diciembre de 2011
Trabajadores y usuarios de la salud pública denuncian que gestión de Mañalich es demagógica
Profesionales, usuarios y parlamentarios reiteran críticas al colapso del sistema sanitario en los servicios de urgencia de hospitales, y rechazan soluciones del gobierno, que consideran demagógicas y que sólo profundizan la privatización del sistema de salud.
La fiscalización sorpresa que realizó la semana pasada el ministro de Salud, Jaime Mañalich, al Hospital San Juan de Dios fue duramente criticada por las organizaciones de usuarios y por los funcionarios de los servicios de salud de Santiago.
La situación, en que incluso habría solicitado la renuncia al director del hospital, y en que sacó pacientes del centro de salud para trasladarlos a una clínica privada fue considerada demagógica y que no resuelve el problema de fondo: la falta de recursos en el sector público.
En ese sentido, Mario Villanueva, vicepresidente de la Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud, Fenpruss, señala que faltan más de trescientos médicos en urgencias, además de especialistas, camas y ambulancias.
Villanueva agrega que debido a las carencias en los servicios de atención primaria ha aumentado la gente que acude a urgencia, pero se trabaja con los mismos recursos. Así sucede en la Posta Central, que pasó de seiscientas atenciones el 2007 a seiscientas el 2010, bajo las mismas condiciones, ejemplifica Villanueva.
Para el dirigente este es un problema que sucede en todos los servicios de urgencia y que se arrastra hace mucho tiempo, y que este gobierno ha profundizado a través de su tendencia a privatizar el sistema, en vez de mejorar las condiciones de atención en consultorios, postas y hospitales.
“No es un problema puntual que se haya producido en el San Juan de Dios, se produce en todos los servicios de urgencia y eso, sin duda, tiene a los chilenos de menores recursos que concurren a las postas indignados porque día a día tienen que vivir la espera, la atención deficiente, la falta de insumos. A su vez, los trabajadores de la salud están extenuados porque deben asumir lo que las autoridades no son capaces de resolver”, señaló Villanueva.
Por su parte, Enrique Molina, presidente de Condesur, agrupación que reúne a 31 consejos de usuarios de los centros de salud de la capital, corrobora esta situación y llama a la unidad entre los afectados para presionar por soluciones al Gobierno.
“Cuando nos derivan a los enfermos a los hospitales nos encontramos que no hay camas, no hay especialistas Es una barbaridad ¿Cuántas personas están en lista de espera, que no sean AUGE?”, sostiene Molina.
En ese sentido, el diputado PPD Marco Antonio Núñez llama a las autoridades y en especial al ministro Mañalich a dedicarse a resolver estos problemas en vez de pedir renuncias y trasladar usuarios al sistema privado.
“Aquí, lo que debe hacerse es terminar con los anuncios estrambóticos de cumplimientos de promesas presidenciales que no lo son porque las listas de espera AUGE continúan y las están escondiendo y dedicarse a hacer el trabajo en serio, a resolver el profundo problema que existe particularmente en los hospitales de la Región Metropolitana”, dijo el parlamentario.
Para las organizaciones, este gobierno busca ahogar el sistema público a favor del sistema privado, lo que argumentan sobre la base de las cifras que las mismas autoridades han informado: el sesenta por ciento del ingreso de las clínicas proviene de la facturación a Fonasa, y que las Isapres aumentaron sus utilidades en 47 mil millones de pesos, un cincuenta por ciento más que el año pasado.
miércoles, 24 de agosto de 2011
ASUME NUEVO DIRECTOR SUBROGANTE EN COMPLEJO HOSPITALARIO SAN JOSÉ
Con el objetivo de continuar el proceso de modernización que permita mejorar la atención a los usuarios y reforzar el compromiso de los funcionarios, asumió como director subrogante del Complejo Hospitalario San José, el ingeniero civil industrial, Sr. Raúl Vásquez Cataldo.
El profesional llegó al cargo el pasado viernes 19 de agosto y junto a él se suman al equipo directivo, el Dr. José Miguel Puccio en la Subdirección Médica y el Sr. Roselbet Ramírez en la Subdirección Administrativa.
De esta manera, varias son las iniciativas que emprenderá este nuevo staff de profesionales al interior del recinto asistencial.
Una de ellas es el proceso de eliminación de todas las bodegas clínicas, centralizándolas en un solo sistema denominado “cross docking”, el cual permitirá ahorrar cerca 200 millones de pesos mensuales en compra de mercadería.
Otra importante innovación será la implementación de la ficha médica electrónica, la cual dará un giro radical al tradicional registro de los pacientes, a través de un software que verificará su ubicación dentro del hospital.
Uno de los temas prioritarios de la nueva gestión, será trabajar en la reducción de las listas de espera tanto GES como no GES, reforzando las horas médicas y también comprando servicios o externalizando aquellas patologías donde no haya horas de pabellón disponibles.
El “Hospital verde” será un interesante proyecto que incluirá el cambio de todo el sistema de iluminación del recinto al sistema LED, que permite un 40% de ahorro energético y eliminar el mercurio de las ampolletas, mejorando su durabilidad.
A esto se suma, la compra de ambulancias que serán reconvertidas a gas y la modernización de la Unidad de Pacientes Clínicos (UPC).
“Nuestra mirada va centrada en mejorar los procesos dentro del Hospital San José, de manera que tengan un impacto no sólo económico sino que también social, ya que los cambios podrán ser observados por los usuarios pero también por nuestros funcionarios, que tendrán un mejor espacio e infraestructura donde trabajar”, destacó Vásquez.
24.08.11
Vocero indica que todo está en normalidad e incidentes de esta mañana son sólo “pequeñas barricadas” SERA.......????
Vocero indica que todo está en normalidad e incidentes de esta mañana son sólo “pequeñas barricadas”
Miércoles 24 agosto 2011 | 10:06
Publicado por Camila Navarrete • visitas
Imagen: Imagen: Andrés Chadwick | Segegob
El Vocero de Gobierno se refirió al inicio de la jornada de manifestaciones de hoy, indicando que en la capital todo se encuentra en completa tranquilidad.
Andrés Chadwick señaló que lo único que se ha visto afectado hasta ahora es el desplazamiento de los trabajadores, que está siendo más lento de lo habitual, por lo que pidió comprensión a los empleadores ante la situación que se vive a lo largo del país.
Asimismo, el Vocero se refirió a los incidentes que comenzaron a primeras horas de hoy en la capital, calificándolos como “pequeñas barricadas”.
- El Ministro Chadwick reiteró en varias oportunidades el estado de normalidad en que se encuentra la Región Metropolitana, y agradeció a los trabajadores de Metro y Transantiago que de todas maneras fueron a trabajar hoy, para permitir que la ciudad funcione.
Además agregó que los demás ministros están en terreno supervisando la situación en sus respectivas carteras.
Trabajadores de la Posta Central se unieron al paro convocado por la CUT, manifestándose a las afueras del registro asistencial.
Trabajadores de la Posta Central se unen a paro de la CUT manifestándose a las afueras del registro asistencial.
24 agosto 2011 | 11:27
Publicado por Camila Navarrete
- Trabajadores de la Posta Central se unieron al paro convocado por la CUT, manifestándose a las afueras del registro asistencial.
Los funcionarios de la Salud gritaron consignas en favor de la Educación, en medio de los gritos de taxistas y personas que concurrían al centro asistencial para que atendieran a los enfermos en vez de protestar.
